Capturan a presunto reclutador de colombiana desaparecida en Ciudad de México

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María Camila Díaz Grajales, una joven colombiana de 25 años oriunda de Medellín, desapareció en Ciudad de México el 26 de febrero de 2025, tras ser contactada por Édgar Taborda Ortiz, conocido como alias Édgar, quien le prometió un empleo en una supuesta agencia de marketing y restaurante. Ella había anunciado su viaje el 4 de diciembre de 2024 y llegó a la capital mexicana el 7 de diciembre, saliendo ese día en un Uber desde su domicilio hacia el Hotel Radisson, donde se le vio por última vez. Su hermana Cristina Grajales le había advertido previamente sobre los riesgos de trata de personas, pero María Camila decidió viajar de todos modos.

Estudiante de mercadeo en Medellín y viviendo sola, María Camila mantuvo videollamadas breves con su familia durante el primer mes en México, siempre con encuadres cerrados que impedían ver su entorno. Su novio alertó sobre la falta de contacto dos días antes de que se interpusiera la denuncia formal. Las autoridades mexicanas investigan la desaparición como un caso de presunta captación por una red de trata de personas con fines de explotación sexual, agravado por sospechas de que su negativa a participar en actividades ilícitas generó amenazas y extorsiones en su contra.

Captura del presunto responsable inicial

Recientemente, Édgar Taborda Ortiz fue capturado como el presunto responsable del contacto inicial con la víctima, en el marco de una operación que revela un modus operandi común en estas redes: el uso de intermediarios y agencias ficticias para reclutar mujeres en Colombia con falsas promesas laborales. Aunque no se han presentado imputaciones adicionales por el momento, las líneas de investigación se centran en redes de desaparición de personas y trata de personas.

“Desde el primer momento en que Camila me anunció que viajaba a Ciudad de México, le advertí que era trata de personas. Ella igual decidió irse, decidió viajar”

Cristina Grajales, hermana de la desaparecida

La familia de María Camila insiste en que la joven está viva pero privada de su libertad, y urge a las autoridades mexicanas a intensificar las pesquisas. Este caso pone en evidencia los peligros que enfrentan las colombianas atraídas por ofertas de trabajo en el extranjero, en un contexto donde las desapariciones vinculadas a trata siguen siendo un flagelo regional.

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