En un operativo que involucró rastreo satelital y allanamientos en la urbanización Norte La Molina de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, fue capturado el colombiano Carlos Vargas Ramírez, de 42 años, como presunto responsable del homicidio de Johan Guzmán Parada, ocurrido el martes previo. La víctima, de 26 años y nacionalidad boliviana, era señalada por las autoridades como piloto del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, líder del llamado Primer Cartel Uruguayo. La captura se concretó el miércoles por la tarde cuando la Policía, tras ubicar mediante el GPS de un teléfono sustraído a Guzmán, llegó hasta un inmueble donde no solo se detuvo a Vargas Ramírez sino que se incautó un impresionante arsenal de guerra.
De acuerdo con la información oficial, el ataque que le costó la vida a Guzmán Parada se produjo en un taller mecánico ubicado en el tercer anillo interno y calle General Franco, cerca de Radial 27, en Santa Cruz. Dos sicarios que se desplazaban en una motocicleta llegaron hasta el lugar; uno de ellos descendió, ingresó al taller y disparó en cuatro ocasiones contra el joven, impactándole en el hombro y en la región occipital del cráneo, según el reporte forense. Tras cometer el crimen, los agresores huyeron rápidamente, desatando una persecución que incluyó la activación del Plan Z por parte de la Policía.
Un arsenal en el domicilio del detenido
El fiscal general del Estado de Bolivia, José Armando Urioste, ofreció detalles del operativo que permitió la captura de Vargas Ramírez. En sus declaraciones, el funcionario precisó que en el allanamiento al inmueble donde se hallaba el sospechoso se decomisaron 500 municiones, seis revólveres, un rifle, dos automóviles de alta gama, una motocicleta, joyas y dinero en efectivo. La evidencia recabada apunta a que el detenido formaría parte de la estructura criminal que lideraba Sebastián Marset, actualmente extraditado a Estados Unidos tras su captura el 13 de marzo de 2026. “El imputado formaría parte de la organización criminal de Sebastián Marset y el ‘Colla’, hipótesis que será comprobada por los elementos e informes policiales correspondientes”, afirmó Urioste.
«Se han encontrado 500 municiones, seis revólveres, un rifle, dos automóviles de alta gama, una motocicleta, joyas y dinero»
José Armando Urioste, fiscal general del Estado de Bolivia
La conexión con la red de Marset no es casual. Johan Guzmán Parada ya había sido presentado en 2023 como presunto piloto del narcotraficante uruguayo. Además, desde noviembre de ese año arrastraba un proceso judicial por el asesinato de Aldo Calderón Mejía, ocurrido en 2021. Irónicamente, según fuentes judiciales, su abogada se había reunido con él apenas horas antes de la ejecución para evaluar la posible extinción del proceso penal que enfrentaba. La Fiscalía boliviana no ha establecido aún el móvil definitivo del crimen, aunque la hipótesis principal apunta a un ajuste de cuentas vinculado a la organización criminal que lideraba Marset y su mano derecha, Erlan Ivar García López, alias “El Colla”.
Las autoridades mantienen activa la búsqueda del segundo sicario que participó en el ataque, mientras que los investigadores continúan analizando los teléfonos y la documentación incautada en el domicilio de Vargas Ramírez para determinar si el homicidio está directamente relacionado con los antecedentes de Guzmán o con las disputas internas del entramado narcotraficante. Una testigo del hecho declaró haber escuchado tres detonaciones antes de que la Policía acordonara la zona. Por ahora, el proceso avanza con el detenido a disposición de la Justicia boliviana, mientras se esperan nuevas diligencias que permitan esclarecer por completo este sangriento episodio.










