Las autoridades colombianas capturaron el 24 de febrero en una unidad residencial exclusiva de Santa Marta a Jorge Luis Páez Cordero, alias “Cucaracho”, cabecilla internacional del Tren de Aragua y hombre de confianza de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, líder de esta organización criminal. El operativo, denominado Operación Damasco y desarrollado en articulación con la Policía Nacional de Colombia, la DEA y la Fiscalía General de la Nación, puso fin a varios meses de seguimiento que identificaron sus movimientos repetitivos, culminando con su ingreso a la vivienda donde residía junto a una mujer.
“Cucaracho” enfrenta cargos por coordinar narcotráfico, extorsiones, secuestros y lavado de activos, actividades que realizaba como principal cabecilla designado por “Niño Guerrero” para el narcotráfico en Suramérica, con epicentro en Colombia. Prófugo de la justicia venezolana desde 2023 e incluido en el listado de Interpol de países vinculados, este delincuente cuenta con más de siete años de historial criminal. En el allanamiento se incautaron cuatro teléfonos celulares y una tablet, elementos clave para las investigaciones en curso. Además, había sido grabado en zonas comunes de la exclusiva residencia en Santa Marta y se le relaciona directamente con extorsiones y secuestros a comerciantes en la región del Caribe.
Golpe estratégico al crimen transnacional
La captura representa un duro revés para la estructura transnacional del Tren de Aragua, con presencia en países como Perú, Chile, Ecuador, Brasil, Bolivia y Argentina. “Cucaracho” orquestaba envíos de droga mediante narcolanchas desde Colombia y Venezuela hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa, al tiempo que gestionaba el lavado de activos, la compra de material bélico y alianzas con otros narcotraficantes. Este resultado fortalece las investigaciones con los elementos incautados y demuestra los avances en la lucha contra estas bandas que operan más allá de las fronteras.
«Con la captura de alias Cucaracho, cabecilla internacional del Tren de Aragua, le asestamos un golpe estratégico al crimen transnacional. Este delincuente coordinaba rutas de narcotráfico hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa, además de dinamizar extorsiones, secuestros y lavado de activos en la región del Caribe. Este resultado, logrado en articulación con la Fiscalía General de la Nación y agencias internacionales como la DEA, demuestra que la cooperación global es determinante para cerrarles el paso a las organizaciones criminales que pretenden operar más allá de las fronteras.»
William Rincón, director de la Policía Nacional
La detención de “Cucaracho” no solo desarticula una red clave en el Caribe colombiano, sino que subraya la efectividad de la inteligencia conjunta internacional en la contención de amenazas como el Tren de Aragua, cuya expansión ha sido contenida mediante operaciones coordinadas que siguen arrojando frutos en la región.















