La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) anunció en abril de 2026 la formulación del Plan de Manejo Ambiental de Acuíferos (Pmaa) para la Sabana de Bogotá, una iniciativa que busca evaluar en detalle los acuíferos de la región y delimitar las zonas de recarga natural que serán declaradas áreas de conservación absoluta, con el objetivo de proteger las reservas de agua subterránea que abastecen a más de 10 millones de habitantes. El anuncio, hecho por el director general de la CAR, Alfred Ballesteros, se produce como plan de respaldo hídrico ante los efectos del fenómeno de El Niño que ya se sienten en la cuenca del río Bogotá, con ausencia de lluvias, aumento de temperaturas e incendios que amenazan la disponibilidad del recurso.
La iniciativa se apoya en el Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026, que reconoce a la Sabana de Bogotá como área de interés ecológico nacional y que fija orientaciones claras para el ordenamiento ambiental y la gestión integral del agua en la región. El área de estudio comprende las cuencas alta y media del río Bogotá, que se extienden desde el páramo de Guacheneque hasta el embalse de Alicachín, un territorio que soporta la demanda hídrica de Bogotá y de 29 municipios de Cundinamarca, según los datos entregados por la propia corporación.
Un plan construido con participación comunitaria
El Pmaa se desarrollará en varias fases, comenzando con un periodo de aprestamiento que incluye la recopilación de datos geológicos, el inventario de concesiones, la evaluación de la calidad del agua, los estudios de recarga y el análisis de vulnerabilidad de los acuíferos. Posteriormente se realizará una caracterización integral que evaluará la disponibilidad del recurso, los usos actuales, las extracciones y los riesgos asociados, para finalmente proceder al mapeo de las zonas de recarga natural con el apoyo de las comunidades, la academia y los sectores productivos. Ballesteros fue enfático en que este proceso no se construirá únicamente desde la información técnica y anunció la participación de profesionales de distintas disciplinas, usuarios de aguas subterráneas, alcaldías, organizaciones sociales y entidades ambientales en todas las etapas del plan.
«El agua subterránea es un componente estratégico de la seguridad hídrica de la Sabana de Bogotá»
Alfred Ballesteros, director general de la CAR
La declaración de áreas de conservación absoluta implicará la prohibición de excavaciones en las zonas de recarga natural que sean identificadas durante el proceso de mapeo, una medida que busca garantizar el abastecimiento estratégico de agua a largo plazo. Ballesteros señaló que la cuenca del río Bogotá soporta a 12 millones de personas y que enfrenta una alta presión por la ocupación poblacional, lo que la convierte en una de las más vulnerables del país. El director de la CAR fue cauto al afirmar que hoy sería irresponsable decir que se está ante un inminente racionamiento, pero igualmente insistió en que también sería irresponsable ignorar los pronósticos climáticos y las advertencias sobre los efectos de El Niño.
«No podemos seguir actuando cuando la crisis ya está encima. Eso es gestión reactiva y eso ya fracasó»
Alfred Ballesteros, director general de la CAR
Paralelamente al Pmaa, la CAR reportó alianzas con Naciones Unidas, Másbosques y WWF para recuperar 330 microcuencas abastecedoras y ejecutar proyectos de pago por servicios ambientales, mientras que junto a la Gobernación de Cundinamarca se avanza en la exploración de pozos profundos y en la ampliación del embalse del Neusa. Estas acciones, sumadas a la delimitación de las zonas de recarga, buscan reforzar la seguridad hídrica de la Sabana de Bogotá, preparando a la región para enfrentar los periodos de sequía que traería el fenómeno de El Niño sin tener que llegar a medidas extremas de racionamiento como las que se han visto en otras ciudades del país.










