La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la suspensión inmediata de los vertimientos de una granja porcícola ubicada en la vereda Buenos Aires, municipio de Nilo, al comprobarse que las aguas residuales generadas por el lavado de corrales estaban contaminando el suelo y un cuerpo de agua en una zona declarada de conservación ambiental. La medida, dada a conocer el 19 de julio de 2026, se enmarca dentro del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca (Pomca) del río Sumapaz, área donde se encuentra el predio.
Durante una inspección técnica realizada por funcionarios de la CAR, se identificaron dos puntos críticos de vertimiento. En el primero, el agua mezclada con orina y restos de alimento era conducida directamente hacia una fuente hídrica cercana, mientras que en el segundo, los desechos eran descargados sin ningún tratamiento sobre el terreno, a pocos metros de las instalaciones de la granja dedicada a la cría de cerdos de diferentes edades. La descarga directa de estos residuos, que contienen altas concentraciones de materia orgánica, nutrientes y microorganismos, elevó el riesgo de deterioro ambiental en una zona que, por su condición de conservación, exige el máximo cuidado.
El director de la CAR, Alfred Ballesteros Alarcón, fue contundente al referirse a la decisión: «En una zona de conservación ambiental no hay espacio para la contaminación. En Nilo, Cundinamarca, suspendimos los vertimientos de una granja porcícola que afectaban el suelo y un cuerpo de agua. Nuestra autoridad ambiental se ejerce con decisiones y acciones». La medida preventiva, que ordena el cese inmediato de los vertimientos, se mantendrá vigente mientras avanzan las actuaciones administrativas para determinar responsabilidades y exigir el cumplimiento de la normativa ambiental vigente.
Riesgo latente en zona de conservación
La descarga de aguas residuales sin tratamiento provenientes de explotaciones porcícolas representa un riesgo significativo para la calidad del suelo y las fuentes hídricas, ya que los residuos orgánicos y los nutrientes pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas acuáticos y terrestres. En el caso de Nilo, la gravedad se acentúa por tratarse de un área de conservación del Pomca del río Sumapaz, donde la protección ambiental es prioritaria. La CAR confirmó que la granja no cumplía con la normativa ambiental, lo que motivó la intervención inmediata. El organismo continuará con las investigaciones para establecer las sanciones correspondientes y garantizar que se adopten las medidas correctivas necesarias para evitar que se repitan este tipo de afectaciones en un territorio que, por su valor ecológico, no admite riesgos.












