En un giro inesperado dentro del progresismo colombiano, el exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Carrillo, lanzó duras críticas contra el presidente Gustavo Petro por sus denuncias de fraude en la segunda vuelta presidencial de 2026, celebrada el 21 de junio de ese año. Carrillo, quien fue aliado político del mandatario y exconcejal de Bogotá, afirmó que Petro no puede denunciar un supuesto fraude electoral porque él mismo llegó a la Casa de Nariño utilizando el mismo sistema de votación, el mismo operador logístico —Thomas Greg— y los mismos tarjetones. Las declaraciones, difundidas en junio de 2026, representan un claro ejemplo de «fuego amigo» al interior del Pacto Histórico, justo cuando el presidente ha insistido en que hubo fraude algorítmico y tecnológico en los comicios donde Abelardo de la Espriella venció al senador Iván Cepeda.
Durante una entrevista citada por el medio Desigual, Carrillo fue contundente al señalar que solo dos personas en Colombia no pueden afirmar que hubo fraude: el presidente Gustavo Petro y el registrador nacional, Hernán Penagos Giraldo. “Petro puede decir lo que quiera, pero es un error muy grave, porque hay dos personas en Colombia, dos, solamente dos… Usted puede decir que hubo fraude, yo puedo decir que hubo fraude, aquí el compañero puede decir que hubo fraude. Hay dos personas en Colombia que no pueden decir que hubo fraude: el presidente y el registrador”, argumentó. Además, subrayó que el presidente fue elegido con el mismo sistema que ahora cuestiona, lo que genera una contradicción insostenible desde su investidura.
Las cifras de la Registraduría y la validación internacional
Las denuncias de Petro han sido ampliamente desestimadas por las autoridades electorales y organismos de observación. La Registraduría Nacional reportó un 99,997% de coincidencia entre el preconteo y el escrutinio de la segunda vuelta, una cifra que refleja una precisión casi absoluta en el proceso. Tanto el Consejo Nacional Electoral (CNE) como las misiones de observación internacional validaron la transparencia de los comicios, y una unidad de inteligencia del Estado concluyó que no existían pruebas de irregularidad en la jornada del 21 de junio. A pesar de ello, Petro ha sostenido que el «verdadero ganador del voto popular» fue Iván Cepeda, desconociendo los resultados oficiales.
Carrillo, quien asumió la dirección de la Ungrd en marzo de 2024 en reemplazo de Olmedo López y renunció en junio de 2026 tras una suspensión administrativa de la Procuraduría por presunta participación en política, conoce de cerca las dinámicas del poder. Su paso por la entidad estuvo marcado por el escándalo de corrupción de los carrotanques de La Guajira, lo que añade un contexto complejo a sus declaraciones. En su crítica, también mencionó la composición del CNE: señaló que de los nueve magistrados que conforman el organismo, tres son cercanos al Gobierno actual, y que en 2022 solo uno estaba alineado con Petro, lo que a su juicio debilita las acusaciones presidenciales.
«El presidente no puede decir que hubo fraude porque es que el presidente se eligió con el mismo sistema. El presidente se eligió con Thomas Greg (operador logístico). El presidente se eligió con los mismos tarjetones, con lo mismo, exactamente lo mismo».
Carlos Carrillo, exdirector de la Ungrd
Este episodio no solo expone fisuras al interior del Gobierno, sino que también eleva el debate sobre la legitimidad de las denuncias electorales en un país donde la confianza en el sistema de votación es pilar de la democracia. Mientras Petro insiste en su narrativa de fraude, las palabras de quien fuera uno de sus hombres de confianza en la Ungrd generan preguntas incómodas y ponen en evidencia las contradicciones de un discurso que, según Carrillo, no puede ser sostenido por quien más debería defender la institucionalidad electoral.










