Freyner Alfonso Ramírez García, conocido como “Carlos Pesebre” y exjefe de la Oficina de Envigado, renunció a la mesa de diálogo de Paz Urbana al enviar una carta al alto comisionado para la paz, Otty Patiño. Sin embargo, la senadora Isabel Zuleta junto a voceros de estructuras criminales firmaron un acuerdo condicionado en Medellín y el Valle de Aburrá, en Antioquia, en un esfuerzo por avanzar en el proceso impulsado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro.
La decisión de “Carlos Pesebre” responde a frustraciones acumuladas por lo que él califica como improvisación del Gobierno nacional, promesas no cumplidas y una falta de confianza que ha permeado el Espacio de Diálogo Sociojurídico. A pesar de reconocer avances tangibles, como la histórica reducción de los índices de homicidios en la región, Ramírez García decidió apartarse de la dinámica, argumentando que se ha actuado sin asesoramiento profesional y con desdén hacia una de las mesas más sólidas de la Paz Total.
Avances reconocidos y críticas al proceso
El contexto de este desarrollo se enmarca tras el denominado “tarimazo” en Alpujarra, Medellín, donde exjefes criminales se reunieron con el presidente Petro, lo que generó una atención pública significativa al proyecto de Paz Urbana. El acuerdo firmado busca compromisos tangibles para el desescalamiento de la violencia, y el proceso continúa pese a la renuncia, con énfasis en estructurar un pacto sostenible.
“Del Espacio de Diálogo Sociojurídico y su dinámica en favor de la paz urbana se esperaban grandes resultados, y de hecho se lograron avances tangibles, como la histórica reducción de los índices de homicidios. Sin embargo, se ha actuado con improvisación, sin asesoramiento profesional y a veces con desdén, aun sabiendo que es una de las mesas más sólidas de las que tiene abierta la Paz Total del Gobierno Petro”
Freyner Alfonso Ramírez García, “Carlos Pesebre”
“La falta de claridad ha llevado los diálogos a un punto muerto, sumiendo el proceso en una informalidad persistente. Las expectativas, promesas y esperanzas generadas ante las comunidades, los líderes sociales y las personas privadas de la libertad en las cárceles del Valle de Aburrá solo contribuyeron a la pérdida de credibilidad”
Freyner Alfonso Ramírez García, “Carlos Pesebre”
En su misiva, “Carlos Pesebre” también expresó conciencia de la polarización electoral en el país, pero insistió en la necesidad de diálogo como único camino a la paz, aunque rechazó continuar con la improvisación detectada. Por su parte, la senadora Zuleta defendió el avance del proceso pese a los ataques y altibajos inevitables en cualquier negociación de paz.
“Soy consciente de la polarización electoral en distintas instituciones y sectores del país. A pesar de ello, considero esencial seguir adelante con este proyecto, ya que tengo fe en su propósito y creo firmemente que el diálogo es el único medio para alcanzar la paz. Pero no puede continuar ante la advertida improvisación con que se conduce el espacio”
Freyner Alfonso Ramírez García, “Carlos Pesebre”
“La demostración de que no hay improvisación son los avances que ha tenido el proceso, a pesar de los ataques. No hay ningún proceso de paz que no tenga altibajos. Lo importante es tener claro hacia dónde nos dirigimos y nosotros nos dirigimos a la estructuración de un acuerdo de paz urbana que sea sostenible”
Isabel Zuleta, senadora
Este episodio subraya las tensiones en el camino hacia la paz urbana en el Valle de Aburrá, donde los logros en la disminución de homicidios contrastan con las críticas a la gestión gubernamental, dejando en suspenso el futuro de las negociaciones en un entorno marcado por la desconfianza y las expectativas comunitarias.















