Carlos Suárez: victoria electoral con emociones es solo el inicio de la batalla cultural

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El estratega de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, Carlos Suárez Rojas, reveló que la victoria en las elecciones de 2026 se logró entendiendo las emociones y sentimientos de la ciudadanía, y advirtió que ese triunfo electoral no representa un cambio real sino apenas una «oxigenación» para profundizar la batalla cultural que aún no se ha dado en Colombia. Suárez, quien actualmente preside la junta directiva de Ecopetrol, hizo estas declaraciones durante la charla «La Batalla Cultural, la que aún no hemos dado», dirigida a un grupo de empresarios, en la que explicó los detalles de la estrategia que llevó a De la Espriella a obtener casi 13 millones de votos en la segunda vuelta del 21 de junio de 2026, derrotando a Iván Cepeda Castro.

Según relató Suárez, la campaña no se basó en encuestas tradicionales ni en discursos programáticos, sino en un trabajo metódico de escucha en redes sociales para detectar tendencias y emociones populares. Fue así como identificaron que el pueblo colombiano estaba cansado de la corrección política y anhelaba una libertad basada en orden, justicia y crecimiento económico. En ese proceso, surgió orgánicamente la figura de ‘El Tigre’, asociada al candidato Abelardo, sin que fuera creada por un equipo creativo. «Ahí empezaron a asociar a ‘El Tigre’ con el candidato Abelardo. Y de ahí en adelante, ahí sí ya los creativos hicieron su trabajo. Lo que hicimos nosotros fue encarrilarlo, amplificarlo y sostenerlo con extrema coherencia para salvar la patria y hacerlo todo por ella», afirmó el estratega.

Una victoria que es solo el comienzo

Suárez fue enfático al señalar que la victoria electoral no debe interpretarse como un cambio consolidado, sino como una oportunidad para avanzar en la transformación cultural que el país necesita. «No hemos ganado nada, apenas estamos teniendo una oxigenación. Y esa oxigenación nos la han dado para que tengamos claro que es momento de cambiar, de reinventarnos, de seguir adelante con la evolución de nuestras ideas, con lo que está fundando a la sociedad colombiana en estos momentos», expresó. El estratega planteó un plazo de cuatro años, el periodo de gobierno, para consolidar ese cambio, y destacó que la campaña se apoyó abiertamente en el empresariado y en la defensa del modelo capitalista como ejes del discurso.

El origen de la candidatura de Abelardo de la Espriella se remonta a 2020, cuando comenzó a sonar en redes sociales, pero fue en 2023 cuando el movimiento cobró mayor intensidad. La estrategia, según Suárez, consistió en escuchar al pueblo a través de emojis y tendencias digitales, detectando emociones sin ningún romanticismo. «La campaña la ganamos porque entendimos, con método y sin romanticismo, que las elecciones unipersonales que eligen líderes para que conduzcan a un pueblo hacia un sueño colectivo en un momento histórico, se ganan de otra manera. Las elecciones se ganan entendiendo emociones y sentimientos. En nuestro caso, lo hicimos escuchando al pueblo, que está listo, pese a que a veces no lo creamos, a dar la batalla cultural», señaló el estratega.

«No hemos ganado nada, apenas estamos teniendo una oxigenación. Y esa oxigenación nos la han dado para que tengamos claro que es momento de cambiar, de reinventarnos, de seguir adelante con la evolución de nuestras ideas, con lo que está fundando a la sociedad colombiana en estos momentos.»

Carlos Suárez Rojas, estratega de campaña de Abelardo de la Espriella y presidente de la junta directiva de Ecopetrol

Con estas declaraciones, Suárez dejó claro que el reto para el nuevo gobierno no está en las urnas, sino en la capacidad de instalar una nueva narrativa en la opinión pública que trascienda lo electoral. La charla, titulada «La Batalla Cultural, la que aún no hemos dado», fue un llamado a los empresarios a asumir un rol activo en esa transformación, advirtiendo que la victoria de ‘El Tigre’ es apenas el primer paso en un camino mucho más largo para cambiar las bases culturales del país.

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