La carne de cerdo se ha consolidado como la proteína animal de menor costo en la canasta familiar colombiana durante 2026, registrando precios un 49% más bajos que la res al cierre de abril, según datos de precios minoristas y mayoristas del Sipsa-Dane analizados por PorkColombia, el gremio porcicultor. Esta tendencia se observa con claridad en ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla, donde el lomo de res alcanza los 56.330 pesos por kilo, mientras que el lomo de cerdo cuesta solo 21.233 pesos, lo que implica que la res es 165% más cara, permitiendo adquirir 2,7 kilos de lomo de cerdo con el precio de un kilo de res.
En términos promedio, la carne de cerdo se cotiza a 18.775 pesos por kilo frente a los 36.908 pesos de la res, generando un ahorro directo de unos 18.000 pesos por kilo para los hogares. Otros cortes muestran brechas similares: el brazo de res a 35.494 pesos por kilo contra 16.601 pesos del cerdo, un 114% más caro, y la pierna de res a 33.566 pesos frente a 17.835 pesos del cerdo, un 88% de diferencia. Esta reducción significativa contrasta con las alzas en res y pollo, en un contexto de inflación de alimentos del 5,56%.
Mayor consumo respaldado por ahorro y perfil nutricional
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la carne de cerdo refleja esta ventaja competitiva con una caída del 1,06% en lo corrido de 2026 y del 6,94% en el último año, mientras que el IPC de la res subió 4,68% en el año y 12,12% anual, y el del pollo aumentó 2,84% en 2026 y 1,98% anual. Esta tendencia de baja en precios del cerdo se inició desde 2025 en las centrales mayoristas, impulsando un mayor consumo per cápita que alcanzó 15,8 kilos en 2025, un incremento de 1,1 kilos respecto a 2024, gracias al ahorro, su versatilidad en la cocina y un favorable perfil nutricional.
«La carne de cerdo se consolida como la proteína amiga de la canasta familiar»
PorkColombia
La brecha de precios se acentúa en los mercados mayoristas de Bogotá, Medellín y Barranquilla, posicionando al cerdo como opción ideal para mitigar el impacto de la inflación en los alimentos, al ofrecer una proteína accesible y nutritiva en medio de las subidas generalizadas en res y pollo reportadas por el Dane.











