Yarumal, un municipio enclavado en el norte antioqueño de Colombia a 2.265 metros sobre el nivel del mar, se ha convertido en un epicentro mundial de Alzheimer precoz debido a una mutación genética conocida como «paisa» en el gen PSEN1, específicamente la variante E280A, que provoca una forma hereditaria de la enfermedad. Según el doctor Francisco Lopera y el Grupo de Neurociencias de Antioquia, esta anomalía genética podría estar presente en casi la mitad de los 45.000 habitantes del municipio, un hallazgo respaldado por estudios genéticos realizados en más de 100 personas, donde se detectó un porcentaje cercano al 50 por ciento de portadores.
El aislamiento geográfico de Yarumal, situado a 122 kilómetros de Medellín —lo que equivale a unas dos o tres horas en bus— y a 10 o 12 horas de Bogotá, combinado con prácticas de endogamia, ha favorecido la propagación de esta mutación. Los síntomas del Alzheimer hereditario precoz comienzan alrededor de los 40 años, llevan a la postración total a los 50 y culminan en la muerte cerca de los 60 años, afectando no solo a este pueblo sino también a comunidades vecinas.
De la «maldición» a la ciencia
Históricamente, los casos se atribuían a una «maldición» o «embrujo», y los sacerdotes locales registraban en sus libros parroquiales fenómenos como el «reblandecimiento del cerebro». Hoy, Yarumal es una referencia global en neurociencia, con su comunidad participando activamente en estudios y ensayos clínicos. Incluso, un documental de History Latinoamérica ha explorado este fenómeno único, destacando cómo la ciencia ha desentrañado lo que antaño parecía sobrenatural.
Esta situación posiciona a Yarumal como un laboratorio natural para la investigación del Alzheimer, ofreciendo esperanza para tratamientos futuros que podrían beneficiar a millones en el mundo, mientras la población local enfrenta con resiliencia esta herencia genética que marca generaciones enteras.












