La candidatura presidencial del Pacto Histórico, encabezada por Iván Cepeda, enfrenta un escenario de incertidumbre a menos de una semana de la segunda vuelta electoral del 21 de junio, luego de que analistas políticos advirtieran que la ambigüedad sobre la posible convocatoria de una asamblea nacional constituyente podría restarle votantes en la recta final. La promesa de no impulsar ese mecanismo, que la propia campaña ha tratado de desmarcar, genera desconfianza entre un electorado que rechaza la idea impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro, según coinciden expertos consultados por distintos medios nacionales.
El senador Cepeda, que se enfrentará al candidato Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta, declaró a medios como El Tiempo y Blu Radio que no descarta una constituyente al final de su eventual gobierno, pero condicionó esa posibilidad a un acuerdo nacional previo. “Puede ser que al final de ese camino, no al comienzo, sino al final, nos pongamos de acuerdo en que hay unos temas pactados, y viene un asunto que es cómo se implementa”, señaló el aspirante, dejando abierta una puerta que su propia jefa de campaña, María José Pizarro, intentó cerrar de inmediato. “Nosotros no estamos impulsando una asamblea nacional constituyente, lo hemos dicho. Creemos en un acuerdo nacional”, afirmó Pizarro en declaraciones a Infobae Colombia, tratando de despejar la incertidumbre que la postura ambigua del candidato ha generado.
El fantasma de la constituyente y la desconfianza ciudadana
La controversia se enmarca en un contexto donde el presidente Gustavo Petro firmó “en mármol” durante su campaña de 2018 que no convocaría una constituyente, pero una vez en el poder ha impulsado la idea y apoyado la recolección de firmas al respecto. Cepeda, que en su momento apoyó la propuesta, ahora busca distanciarse de ella, un viraje que Fabio Pulido, director de la Maestría en Derecho Constitucional de la Universidad de La Sabana, explicó con claridad: “Yo creo que políticamente la asamblea nacional constituyente es de esos temas que claramente dividen. Hace un tiempo ellos pensaron, el Gobierno pensó que era un tema que les iba a dar votos y ahora se dieron cuenta de que no, ese es el resumen”.
“Yo creo que políticamente la asamblea nacional constituyente es de esos temas que claramente dividen. Hace un tiempo ellos pensaron, el Gobierno pensó que era un tema que les iba a dar votos y ahora se dieron cuenta de que no, ese es el resumen”
Fabio Pulido, director de la Maestría en Derecho Constitucional de la Universidad de La Sabana
El giro en la estrategia, sin embargo, no pasa desapercibido para el electorado. Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano, relativizó el cambio de postura al considerarlo natural en un contexto electoral, pero advirtió sobre las consecuencias de prometer lo que después no se cumple. “Es natural que un candidato en época electoral pueda hacer un viraje en sus estrategias. Tenemos también que poner en la balanza que esto hace parte de una competencia electoral”, señaló Wilches, quien comparó la situación con otras promesas incumplidas en la historia reciente del país, como la de Juan Manuel Santos sobre el no aumento de impuestos.
“Es natural que un candidato en época electoral pueda hacer un viraje en sus estrategias. Tenemos también que poner en la balanza que esto hace parte de una competencia electoral”
Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano
Los expertos coinciden en que la constituyente se ha convertido en un “arma política” que divide a la ciudadanía, y que cambiar la postura en plena campaña refleja que el Gobierno se dio cuenta de que el tema no suma votos, sino que los resta. Además, jurídicamente, el Ejecutivo carece de mayorías en el Congreso para convocar una constituyente por la vía regular, lo que refuerza la percepción de que se trata de una promesa difícil de cumplir. A una semana de la segunda vuelta, la incertidumbre generada por la ambigüedad de Cepeda podría ser determinante para un electorado que, según los analistas, castiga las promesas incumplidas y los virajes estratégicos de última hora.












