En una noche de máxima tensión en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, el delantero colombiano Edwuin Cetré se convirtió en el héroe de Estudiantes de la Plata al anotar el penal decisivo en la tanda que definió la semifinal de la Copa Libertadores 2026. Cetré, que había ingresado al minuto 77 del partido de vuelta y apenas había tocado el balón en seis ocasiones durante los 13 minutos que estuvo en el campo, enfrentó un momento de alta presión cuando su primer lanzamiento fue anulado por el VAR. El sistema detectó que el atacante, al resbalar durante la ejecución, tocó el balón dos veces, una infracción que, según la modificación de la Regla 14 del fútbol conocida como Ley Julián Álvarez, invalida el penal. En la repetición, Cetré demostró temple y elevó el remate por encima del arquero de Flamengo, Agustín Rossi, desatando la locura en el banquillo de Estudiantes y silenciando a una multitud que soñaba con otra final del campeón defensor.
La serie de penaltis terminó con un marcador de 3 a 2 a favor del equipo argentino, que avanzó a la final del torneo continental tras una eliminatoria que en ambos partidos de ida y vuelta había terminado con un empate sin goles. Por Estudiantes convirtieron Mancuso, Pereira, Palacios y Cetré, mientras que el arquero uruguayo Fernando Muslera se convirtió en figura al atajar los penaltis de Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique, entre otros. Flamengo, que llegaba como campeón defensor y líder del Campeonato Brasileño, no pudo aprovechar ni la localía en el Maracaná ni la superioridad numérica que tuvo durante más de media hora, luego de que Santiago Rodríguez, de Estudiantes, fuera expulsado por doble amarilla. A pesar de dominar la posesión en la primera etapa, el equipo brasileño no logró concretar sus oportunidades, y los dirigidos por Alexander Domínguez resistieron para llevar la definición a los penaltis.
La Ley Julián Álvarez: el antecedente que cambió la regla
La jugada que marcó el desarrollo de esta semifinal tiene su origen en un episodio ocurrido en marzo de 2025, durante el partido entre Atlético de Madrid y Real Madrid. En esa ocasión, el delantero argentino Julián Álvarez ejecutó un penal que, tras resbalar, terminó tocando el balón dos veces antes de que entrara al arco. El tanto fue anulado y, a raíz de esa polémica, la International Football Association Board (IFAB) introdujo una modificación en la Regla 14 que establece de manera explícita que cualquier contacto doble del ejecutante con el balón durante un lanzamiento desde el punto penal invalida el gol, incluso si el movimiento es involuntario. Desde entonces, la norma es conocida popularmente como «Ley Julián Álvarez» y en esta ocasión fue aplicada de manera rigurosa por el VAR, generando un momento de gran incertidumbre antes de que Cetré lograra redimirse.
El contexto del partido no podía ser más adverso para Estudiantes. El equipo argentino llegaba a Brasil con una sola victoria en sus siete compromisos previos, mientras que Flamengo acumulaba una racha invicta de 11 partidos, con ocho victorias y tres empates. Sin embargo, el historial de ambas instituciones en la Copa Libertadores mostraba un equilibrio perfecto: cada uno sumaba cinco finales disputadas, con cuatro títulos y un subcampeonato. Estudiantes, que además había caído en su última presentación en la liga local, supo sobreponerse a las dificultades y encontró en la tanda de penaltis el escenario ideal para quebrar la estadística. Durante el tiempo reglamentario, Marcos Rojo y el mismo Santiago Rodríguez tuvieron oportunidades de gol para los visitantes, pero la falta de precisión y la expulsión complicaron el plan de juego. Finalmente, la jerarquía de Muslera bajo los tres palos y la serenidad de Cetré en el momento más crítico le dieron al equipo de La Plata un boleto a la final del 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo, donde enfrentará al Palmeiras.










