La gobernadora de Chocó, Nubia Carolina Córdoba, confirmó de manera oficial el cierre de la fase de búsqueda bajo los escombros tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el departamento el lunes 10 de agosto de 2026. La noticia llegó después de que se lograra ubicar con vida a la última familia reportada como desaparecida, un hecho que la mandataria atribuyó a la misericordia divina. «En el departamento del Chocó ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios», declaró a través de sus redes sociales, marcando así el fin de una etapa de rescate que mantuvo en vilo a la región durante días.
El terremoto, cuyo epicentro se sintió con mayor fuerza en Quibdó, dejó un saldo de 13 fallecidos en el departamento, según el reporte de la Gobernación, de los cuales nueve ocurrieron en la capital chocoana. A esto se suman 182 heridos que recibieron atención en los distintos centros asistenciales. A nivel nacional, el presidente Abelardo de la Espriella entregó un balance más amplio: 265 víctimas fatales, 3.494 lesionados y 496 desaparecidos en todo el país. La diferencia entre las cifras locales y las nacionales evidencia la complejidad del registro de víctimas en medio de la emergencia.
Nueva etapa: atención humanitaria y censo de damnificados
Con la retirada de la maquinaria pesada de los escombros, el departamento transita hacia una fase centrada en la atención humanitaria y el censo de damnificados. La defensora del Pueblo, Iris Marín, hizo un llamado urgente para dimensionar la magnitud real de la emergencia. «Es urgente tomar los censos porque no hay realmente una estimación de cuántas son las personas afectadas, cuántas personas no tienen en este momento dónde dormir», señaló. La funcionaria insistió en que sin un registro preciso será imposible organizar la ayuda de manera eficiente y evitar duplicidades o vacíos en la asistencia.
«En el departamento del Chocó ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios»
Nubia Carolina Córdoba, Gobernadora de Chocó
En medio de la transición, el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó reporta sobreocupación y carencias críticas de conectividad, lo que pone en riesgo la continuidad de los servicios médicos. La Defensoría del Pueblo, en articulación con alcaldías, la Gobernación, el Gobierno nacional y organismos de socorro, lidera la recolección de datos para empezar a trazar un plan de recuperación. La coordinación entre todas las entidades será clave para garantizar que las comunidades afectadas reciban techo, alimentación y atención psicosocial en los próximos días, mientras se inicia la larga tarea de reconstruir lo que el sismo derrumbó.










