En una actuación defensiva memorable pese a la derrota de los New England Patriots por 29-13 ante los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX, disputado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, el esquinero Christian González, jugador con raíces colombianas, brilló con cuatro tackleadas y tres pases defendidos. González cubrió a receptores clave como Jaxon Smith-Njigba, Cooper Kupp y Rashid Shaheed, evitando touchdowns mediante desvíos de pases profundos y coberturas estrictas en la zona de anotación, destacando jugadas como un desvío acrobático a Shaheed en el segundo cuarto, otro a Smith-Njigba antes del descanso y un tercero a Kupp en el tercer período.
Los Seahawks, que recurrieron ampliamente al juego terrestre liderado por Kenneth Walker III y anotaron un récord de Super Bowl con cinco goles de campo de Jason Myers, superaron a una ofensiva de los Patriots lastrada por dos intercepciones del quarterback Drake Maye. González, reconocido como el jugador defensivo más valorado de su equipo durante la temporada 2025, en la que acumuló 69 tackleadas, 10 pases defendidos y una selección al Pro Bowl, suma en su carrera en la NFL 145 tackleadas, 24 pases defendidos, tres intercepciones, un balón suelto forzado y una anotación defensiva.
Orgullo colombiano en el gran escenario
González selló previamente el pase de los Patriots al Super Bowl con una intercepción clave en la final de la Conferencia Americana contra los Denver Broncos. Su participación lo convierte en el segundo jugador con ascendencia colombiana en llegar a un Super Bowl, tras Fernando Velasco en 2016, pero el primero como titular protagónico, generando una gran repercusión en Colombia y la comunidad latina.
“Estoy sumamente orgulloso de los chicos. Orgulloso de llamarlos mis hermanos, simplemente las cosas no salieron como lo planeamos”
Christian González, esquinero de los New England Patriots
A pesar del amargo resultado final de 13-29, la actuación de González deja un legado de tenacidad y orgullo para los aficionados colombianos, consolidándolo como una figura emergente en la élite de la NFL.















