Chunchullo crocante en freidora de aire: 90 minutos para 6 porciones

Compartir en redes sociales

En las regiones andina y caribeña de Colombia, el chunchullo, ese intestino delgado de vaca tan apreciado en la fritanga tradicional, ahora se puede preparar crocante y con menos grasa gracias a una receta adaptada para freidora de aire que toma un total de una hora y media y rinde para seis porciones. Este plato emblemático, hervido primero y luego dorado en la freidora, combina la textura crujiente que todos aman con una reducción notable de grasas saturadas, ideal para quienes buscan opciones más saludables sin sacrificar el sabor auténtico.

El proceso comienza lavando bien el chunchullo y remojándolo durante diez minutos en agua con limón y ajo para eliminar impurezas y realzar su aroma. Posteriormente, se hierve con sal por veinte a treinta minutos hasta que quede tierno, se corta en trozos de diez a quince centímetros y se cocina en la freidora de aire a 180 grados Celsius durante cuarenta a sesenta minutos, volteándolo a la mitad para un dorado uniforme; opcionalmente, se puede elevar a 200 grados los últimos diez minutos y rociar aceite en aerosol para mayor crocancia. Esta técnica no solo preserva el sabor tradicional que se disfruta junto a papas criollas, plátano y ají, sino que transforma un clásico de la gastronomía colombiana en una versión ligera y práctica.

Consejos para conservación y variaciones regionales

Conocido como chinchulín en otras partes de América Latina, este chunchullo crocante se conserva perfectamente en la nevera por hasta tres días o en el congelador por tres meses, lo que lo hace ideal para preparar con antelación. Los valores nutricionales por porción son estimaciones que dependen de los ingredientes exactos utilizados, pero la freidora de aire asegura un resultado con menos calorías que el método frito convencional, posicionándolo como una alternativa moderna para las mesas colombianas.

Esta receta no solo rescata una tradición culinaria arraigada en nuestras fritangas, sino que invita a innovar en la cocina diaria, demostrando cómo la tecnología como la freidora de aire puede aliarse con el patrimonio gastronómico de Colombia para ofrecer placer sin excesos.

Sigue leyendo