‘Churco’, ligado a asesinato de Uribe Turbay en Bogotá, en cuadernos de pareja de ‘Fito’ en Montecristi, Ecuador

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En un revelador hallazgo que sacude las investigaciones sobre el magnicidio político en Colombia, el alias «Churco», un colombiano presuntamente vinculado al asesinato del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay, fue identificado en cuadernos incautados a la pareja sentimental de Adolfo Macías Villamar, conocido como «Fito», líder de la banda ecuatoriana Los Choneros. El atentado contra Uribe Turbay ocurrió el 8 de junio de 2025 en Bogotá, y este descubrimiento se produjo más de nueve meses después, durante la captura de «Fito» en un búnker en Montecristi, Ecuador, donde el nombre de «Churco» apareció escrito en esos documentos personales.

El asesinato de Miguel Uribe Turbay fue ejecutado por un menor de edad, y entre los capturados posteriores figura «el Costeño», quien recibía instrucciones de un hombre radicado en Ecuador, con presunta participación de las disidencias de la Segunda Marquetalia. Este nuevo dato, reportado en un informe periodístico de El Universo, marca la primera vinculación directa de «Churco» con Los Choneros, organización criminal con la que también se le relaciona en el asesinato del candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio. «Churco» ha sido asociado previamente al control de puntos de droga en Bogotá y a redes de pesca ilegal utilizadas para financiar actividades delictivas.

Vínculos criminales y contactos clave

Los cuadernos revelan conexiones de «Churco» con figuras cercanas a Los Choneros, como Lady Tatiana R. H., expareja de un líder de la banda y detenida en Colombia; Luis Guillermo E. C., alias «Memo»; y Manuel Agustín V. C., primo de «Fito» quien fue asesinado en Medellín. Estas menciones apuntan a un posible rol logístico de «Churco» en operaciones transnacionales, lo que ha impulsado investigaciones conjuntas entre autoridades de Ecuador y Colombia para esclarecer su participación en redes criminales y en los mencionados asesinatos políticos.

Este hallazgo intensifica la trama de nexos entre el crimen organizado ecuatoriano y colombiano, subrayando la necesidad de mayor cooperación internacional para desmantelar estas alianzas que amenazan la seguridad regional. Mientras las pesquisas avanzan, el caso de Miguel Uribe Turbay sigue abierto, prometiendo más revelaciones sobre los tentáculos de Los Choneros en territorio colombiano.

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