Cinco de los nueve procesados por el asesinato del senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, avanzan en negociaciones con la Fiscalía General de la Nación para aceptar condenas superiores a los veinte años de prisión. Se trata de Simeón Pérez Marroquín, conocido como alias El Viejo; Carlos Eduardo Mora González, alias El Veneco; Harold Daniel Barragán Ovalle, alias Harold; Jhorman David Mora Silva, alias El Caleño; y Katerine Andrea Martínez Martínez, alias Gabriela. El crimen ocurrió el 7 de junio de 2025 en el barrio Modelia de Bogotá, perpetrado por un sicario menor de quince años apodado Tianz, y la muerte de la víctima fue reportada el 11 de agosto de 2025. La información se conoció públicamente el 16 de enero de 2026 a través de Caracol Radio, seis meses después del hecho.
Los procesados enfrentan cargos por homicidio agravado, concierto para delinquir, tráfico de armas y uso de menores en delitos, en el marco de una organización criminal especializada en sicariato y narcotráfico, vinculada a las disidencias de las Farc conocidas como Segunda Marquetalia, bajo el mando de alias Iván Márquez. La planeación y ejecución involucró intermediación entre autores intelectuales y ejecutores, logística, transporte de armas y provisión de recursos, todo desde una operación que incluso se dirigía desde penales para tráfico de estupefacientes y homicidios selectivos. La investigación, que se extendió desde mediados de 2025 hasta 2026, determinó roles precisos: Simeón Pérez Marroquín actuó como intermediario clave; Carlos Eduardo Mora González se encargó de identificar el lugar, la logística y el transporte de involucrados y el arma, haciéndose pasar por conductor de plataformas digitales y recibiendo una coima de cinco millones de pesos; Harold Daniel Barragán Ovalle participó en la planeación y ejecución, con antecedentes penales y habiendo evadido a las autoridades, dejando un rastro de mil ochocientas veinticinco conversaciones analizadas en WhatsApp; Jhorman David Mora Silva contactó al menor sicario mediante videollamada desde la cárcel y lo conectó con el coordinador logístico Elder José Arteaga, alias Chipi o Costeño; mientras que Katerine Andrea Martínez Martínez, la única mujer entre los procesados, sostuvo reuniones previas, facilitó el traslado del arma y gestionó la logística de escape.
Condenas ya impuestas y avances en preacuerdos
Entre las cifras destacadas, Carlos Eduardo Mora González ya recibió una sentencia de veintiún años de prisión en marzo, y Katerine Andrea Martínez Martínez fue condenada a doscientos cuarenta y cinco meses, equivalentes a veinte años y cuatro meses, el 23 de febrero. Estos cinco implicados progresan en preacuerdos que superarán los veinte años, mientras la Fiscalía persigue la identificación y captura de los autores intelectuales restantes.
«Mi error fue muy grande y, aunque mi disculpa también lo es, yo sé que no cobijará todo el dolor que sintieron y que sienten los familiares de Miguel, pero con todo el amor y la sinceridad del mundo les pido disculpas a todos».
Katerine Andrea Martínez Martínez, alias Gabriela, procesada
«Porque yo también soy hija y porque también tengo mis familiares y sé que es muy doloroso, pero en el fondo de mi corazón, solo Dios sabe que yo nunca quise hacerle daño a Miguel; sin embargo, mis actos dijeron todo lo contrario».
Katerine Andrea Martínez Martínez, alias Gabriela, procesada
Este caso subraya la complejidad de las redes criminales que operan en Colombia, con conexiones penitenciarias y uso de menores en acciones de alto impacto político, mientras la justicia avanza en desmantelar la cadena de responsabilidades que llevó al asesinato de un prominente líder político en plena campaña presidencial.











