La ciudadana suiza Salomé, reconocida en redes sociales como ‘La Suiza en Colombia’, narró a través de un video en TikTok el fuerte choque cultural que experimentó al llegar a Bogotá, cuando un taxista la llamó “mi amor” apenas subió al vehículo. La joven, que se ha vuelto viral por sus experiencias en el país, relató cómo esa expresión afectuosa, que en su país solo se usa con personas muy cercanas, le generó inicialmente miedo y confusión al interpretarla como una señal de peligro.
“Me siento —en el carro— y, chicos, o sea, ni siquiera he hablado ni una frase con el conductor y me dice: bueno, ¿a dónde te llevo, mi amor? Yo pensé: bueno, se acabó, ese hombre me va a secuestrar”, confesó la joven en su relato, que rápidamente alcanzó miles de reproducciones y comentarios. Salomé explicó que en Suiza, si alguien utiliza la expresión “mi amor” sin un vínculo afectivo previo, las implicaciones suelen ser de índole sentimental, mientras que en Colombia es un trato cotidiano que se extiende a meseros, conductores y vendedores ambulantes.
Un idioma distinto entre la cercanía y el respeto
La creadora de contenido manifestó su desconcierto ante apelativos como “mi reina”, “mami”, “hermosa” o “veci”, los cuales son usados por desconocidos en la calle, tiendas y transporte público. “Al principio siempre quedaba como: ‘¿Perdona? ¿Y tú quién eres para llamarme así? Nos acabamos de conocer’. No entendía. Es más, me asustaba”, aseguró Salomé, quien decidió resumir con una frase que se ha vuelto célebre entre sus seguidores: “En Suiza, si alguien te dice ‘mi amor’, se quiere casar contigo. Si en Colombia alguien te dice ‘mi amor’, simplemente quiere saber a dónde llevarte en Uber”. La joven recordó que, tras escuchar al taxista, permaneció en silencio durante todo el trayecto: “No y el pobre señor seguramente simplemente era paisa o yo qué sé. Yo me quedé callada en todo el viaje. O sea, yo estaba mirando por la ventana y esperando que se acabe el viaje”.
El video generó reacciones divididas entre los colombianos. Mientras algunos defendieron el trato cariñoso como parte inherente de la cultura nacional, con comentarios como “Yo le digo ‘mi amor’ a la del peaje, a la mesera, a la señora que vende las empanadas”, otros coincidieron con la extranjera al considerar que “es una falta de respeto llamar a alguien que ni conoces así”. No obstante, varios usuarios resaltaron la buena pronunciación en español de la joven, lo que sumó elogios a la viralización de su testimonio.
El caso de Salomé evidencia un fenómeno recurrente entre los extranjeros que visitan Colombia, donde la calidez y la informalidad en el trato pueden interpretarse de maneras opuestas según el código cultural de cada país. Lo que para un colombiano es un gesto amable y hasta solidario, para un europeo puede resultar invasivo o confuso, aunque con el tiempo, como la propia Salomé insinúa, la mayoría termina comprendiendo que en estas tierras “mi amor” no siempre implica un compromiso, sino una forma de decir “hola” desde el corazón. La joven, que continúa explorando las costumbres locales, demuestra que el idioma va mucho más allá de las palabras y que entender a un país también implica descifrar sus sobrenombres.










