En las zonas rurales del Magdalena Medio santandereano, incursiones armadas realizadas por el Clan del Golfo y los Conquistadores de la Sierra el domingo 22 de marzo han sembrado el temor entre las comunidades de Los Chorros y Santa Catalina, mientras que en el municipio de Coromoro persisten las desapariciones de cuatro jóvenes posiblemente ligadas al ELN, lo que ha activado respuestas institucionales inmediatas. Estos eventos, que incluyen también el secuestro y muerte de Rubiel Cáceres Marín, han intensificado la preocupación en municipios como El Peñón, Landázuri, Cimitarra, Puerto Wilches, El Playón, La Esperanza y Rionegro.
Los hombres armados irrumpieron en las veredas mencionadas generando intimidación antes de retirarse, provenientes aparentemente desde el sur de Bolívar, el nororiente de Antioquia y Cesar, en un contexto de movilidad del ELN en Coromoro. Las desapariciones de los cuatro jóvenes ocurrieron entre finales de enero y comienzos de febrero de 2026, e involucran a María Fernanda Cáceres Bernal de 14 años, Yesenia Ochoa Solano de 13 años, Branddy Alexander Joya Cáceres de 16 años y Dairo Farid Moreno Niño de 16 años.
Respuesta institucional y consejo de seguridad
Ante estos hechos, el Ejército Nacional y la Policía recuperaron el control de las áreas afectadas, activaron protocolos de emergencia como el Mecanismo de Búsqueda Urgente y vincularon al Icbf para la protección de menores, mientras se abren investigaciones judiciales. Un consejo extraordinario de seguridad realizado el 20 de marzo acordó intensificar la coordinación con Cesar y Norte de Santander, y se convocó un nuevo encuentro en Coromoro para abordar la situación.
“Estos actores armados se encuentran en otros departamentos y hacen incursiones en territorio santandereano, generando intimidación y afectando la tranquilidad de las comunidades”
Óscar Hernández Durán, secretario del Interior de Santander
El funcionario también precisó que “son unas noticias que se enrutan a partir del mecanismo de búsqueda urgente a través de cuatro jóvenes que se encuentran desaparecidos en diferentes tiempos en el municipio de Coromoro”. En este marco, la Defensoría del Pueblo ha advertido sobre el riesgo para la población civil en zonas rurales debido a la presencia insuficiente institucional, sumado al secuestro y muerte de Rubiel Cáceres Marín, ganadero local, a finales de enero, atribuida al ELN.











