En una revelación que ha conmocionado al país, la periodista y presentadora Claudia Palacios confesó públicamente que durante los trece años que su madre, María Teresa Giraldo, padeció alzhéimer, llegó a desear su muerte debido al agotamiento extremo como cuidadora. La declaración, realizada en el programa La Red de Caracol Televisión, expone una faceta poco discutida del desgaste emocional que enfrentan quienes acompañan a pacientes con enfermedades degenerativas.
La confesión de Palacios se suma a una columna que había publicado previamente en el diario El Tiempo, titulada «Desear la muerte de la mamá», en la que describió sin filtros el punto de quiebre al que llegó durante el prolongado proceso de la enfermedad. «Sentía que no podía seguir», afirmó la periodista, quien encontró en la escritura un desahogo necesario. «Cuando mi mamá llevaba unos nueve años enferma, sentí la necesidad de decir cómo me sentía», explicó, abriendo un debate sobre los límites del cuidado y el duelo anticipado.
Un testimonio en 60 conversaciones
Tras el fallecimiento de su madre, Palacios transformó esos sentimientos en un libro homenaje compuesto por sesenta conversaciones, cada una de una página, que recogen momentos vividos desde antes del diagnóstico. En ellas narra episodios donde ya se evidenciaban los síntomas iniciales del alzhéimer hasta el silencio profundo de María Teresa, quien perdió el habla rápidamente. La autora relata que continuó hablándole asumiendo que la escuchaba, sin certeza de lo que pensaba. Este cuarto libro de la periodista busca visibilizar el acompañamiento en enfermedades prolongadas y el complejo duelo del cuidador, una figura a menudo invisible en el sistema de salud.
La enfermedad transformó la relación entre madre e hija hasta un punto emocional extremo, sin posibilidad de retorno. Palacios describió cómo el avance del alzhéimer generó episodios de desconexión progresiva en María Teresa Giraldo, y reveló que en el seno familiar hubo diferencias entre hermanos frente a la eutanasia, un tema que también emerge en sus escritos. La frase «Mi madre ha terminado de morir», que escribió tras el fallecimiento, resume la mezcla de alivio, dolor y culpa que marcó esos años.
El costo invisible del cuidador
La confesión de Claudia Palacios ha reavivado el debate sobre el impacto psicológico de cuidar a un ser querido con enfermedades degenerativas. En Colombia, donde la atención a pacientes con alzhéimer recae mayoritariamente en las familias, el testimonio de la periodista expone la urgencia de crear redes de apoyo y políticas públicas que alivien la carga emocional de los cuidadores. Palacios utilizó su columna en El Tiempo y su libro para abrir una conversación que, aunque incómoda, resulta necesaria: desear la muerte de un ser amado no es una falta de amor, sino el síntoma de un desgaste que, sin acompañamiento, puede volverse insoportable.
«Son 60 conversaciones con ella, cada una de una página, de momentos que vivimos desde antes de que ella fuera diagnosticada con alzhéimer, situaciones en donde ya se evidenciaban sus síntomas, hasta las conversaciones en las que ella está silenciosa porque ella perdió el habla muy rápidamente y, pues, yo asumo que me escuchaba, pero no sé qué pensaba»
Claudia Palacios, periodista y presentadora












