El concesionario oficial de Ferrari en Colombia, Autos Italianos de Colombia S.A., fue clausurado de manera repentina en el norte de Bogotá tras una ola de denuncias por presunta estafa. Decenas de clientes que pagaron anticipos millonarios —de hasta el 25% del valor total del vehículo— para asegurarse modelos exclusivos de la marca italiana se quedaron sin los automóviles y sin la devolución de su dinero. La crisis estalló en julio de 2025, aunque las investigaciones penales en la Fiscalía se remontan a 2016 y 2020 por hechos similares que aún no han sido resueltos.
Detrás de la empresa, que operaba en la calle 103 con carrera 19, se encuentran el representante legal suplente Henry Ávila y los accionistas Sergio de la Vega y Erik Stolberg Fernández, ambos de nacionalidad mexicana, junto con el colombiano Jorge Enrique Carvajales Orozco, expresidente de Reficar. La compañía habría vendido la concesión sin autorización de Ferrari Norteamérica, que ya notificó por carta el retiro de la representación oficial. Los nuevos dueños, bajo la razón social Autos de Alta Gama Holdings S.A., sostienen que en realidad se trató de un préstamo con las acciones como garantía, una versión que las autoridades aún verifican.
Anticipos de lujo y pérdidas millonarias
Los afectados firmaron contratos de compraventa con entregas pactadas, en algunos casos para mayo de 2026, pero nunca recibieron los vehículos. Un ejemplo es el del empresario Antonio Mendivil, quien entregó 30.000 dólares como abono para un Ferrari 849 Testarossa Assetto Fiorano. En julio de 2025, el precio de un Ferrari Roma Spider —sin personalizaciones— alcanzaba los 410.000 dólares, lo que en pesos colombianos supera los 3.400 millones. Según fuentes del caso, algunos compradores invirtieron hasta 2.000 millones de pesos en estos modelos de lujo.
“Trabajan con el dinero de uno. No sabíamos. Yo no sabía”.
Antonio Mendivil, empresario afectado, en Blu Radio
La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ya envió un requerimiento formal a la empresa, según confirmó su titular, Cielo Rusinque, al diario El Tiempo. Paralelamente, la Fiscalía investiga posibles delitos como concierto para delinquir, lavado de activos o enriquecimiento ilícito. El cierre del concesionario también golpea a la comunidad de propietarios de Ferrari en Colombia, que temen perder el servicio técnico, las garantías y las reparaciones especializadas al quedarse sin un representante autorizado. Mendivil, al comparar el esquema colombiano con el estadounidense, señaló que en Estados Unidos el anticipo solo reserva el auto y el saldo se paga al recibirlo, una práctica que aquí no se cumplió. Mientras las pesquisas avanzan, decenas de clientes esperan respuestas y la devolución de millonarias sumas.












