Un cóndor andino, el ave voladora más grande del mundo, fue avistado mientras se alimentaba de truchas en una piscina de crianza de una truchera en zona rural de Salento, Quindío, un hecho que sorprendió tanto a habitantes como a turistas que transitaban por la región cercana al Valle del Cocora. El majestuoso ejemplar descendió hasta el estanque y consumió los peces con total tranquilidad, mientras varios testigos lograron grabar el momento, difundiendo las imágenes a través de redes sociales. Este avistamiento, descrito como inusual, cobra especial relevancia si se considera que la población silvestre de cóndores en Colombia oscila entre 150 y 200 individuos, y que la especie se encuentra en peligro crítico de extinción, según los registros de conservación más recientes.
De acuerdo con expertos en fauna silvestre, la presencia del cóndor en una zona piscícola obedece a la búsqueda de alimento o fuentes de agua, ya que cuando los recursos escasean en las alturas, estas aves tienden a descender a zonas agrícolas. El cóndor andino, reconocido como el ave nacional de Colombia, habita típicamente en acantilados, páramos y áreas rocosas de gran altitud, lejos de la actividad humana, por lo que su aparición en un entorno turístico y productivo como Salento resulta excepcional. Se estima que su envergadura alcanza los tres metros, lo que lo convierte en el ave voladora de mayor tamaño del planeta, y su función ecológica principal es la de carroñero, contribuyendo a limpiar el ambiente de restos orgánicos.
Conservación y avistamientos recientes
La especie enfrenta serias amenazas en Colombia debido a la pérdida de su hábitat natural, la reducción de sus fuentes de alimento y la persecución humana, factores que la han llevado al borde de la desaparición. Este contexto hace que cada avistamiento sea significativo para los defensores de la naturaleza que monitorean su recuperación. En mayo de 2026, expertos de la Fundación Parque Jaime Duque reportaron un hallazgo alentador: el primer nido activo de cóndor andino en estado silvestre, ubicado en el Páramo El Almorzadero, en Santander. Ese mismo mes, también nació la polluela Cattleya dentro de un programa de cría y repoblamiento, lo que refuerza los esfuerzos por sacar a la especie del peligro crítico.
Para quienes deseen observar cóndores en su hábitat natural, los sitios más recomendados por los especialistas incluyen el Parque Nacional Natural Puracé en el Cauca, el Páramo de El Almorzadero en Santander, la Sierra Nevada de Santa Marta, la Reserva Natural La Piedra del Cóndor en Caldas y, por supuesto, el Valle del Cocora en el Quindío, zona donde se registró este sorprendente episodio. Los expertos sugieren que cualquier excursión de avistamiento se realice en grupos pequeños y con guías certificados, con el fin de minimizar el impacto sobre el delicado hábitat de esta emblemática ave, cuya presencia en las trucheras de Salento quedó registrada como un recordatorio de la importancia de conservar los ecosistemas de alta montaña.












