El Consejo Nacional Electoral proclamó este miércoles 24 de junio a Abelardo de la Espriella como el nuevo presidente electo de Colombia, tras una segunda vuelta celebrada el pasado 21 de junio en la que el candidato derrotó por un estrecho margen del 0,95 % al senador oficialista Iván Cepeda Castro. De la Espriella, quien asumirá el periodo 2026-2030 como el mandatario número 62 del país, obtuvo 12.960.166 votos frente a los 12.708.312 de Cepeda, una diferencia de 251.854 sufragios que evidenció la profunda polarización que atraviesa la nación. La jornada electoral registró una participación de más de 26 millones de colombianos, con 427.026 votos en blanco, 220.790 nulos y 28.666 no marcados, lo que refleja un clima de división y descontento en amplios sectores del electorado.
La proclamación oficial, que se esperaba sin contratiempos luego de que el Pacto Histórico no presentara impugnaciones formales a pesar de que el presidente saliente Gustavo Petro alegara un aparente fraude, desató de inmediato reacciones encontradas en el espectro político. Una de las voces más críticas fue la del excandidato presidencial Roy Barreras, quien apoyó a Iván Cepeda en la segunda vuelta y quedó fuera de la contienda con una intención de voto inferior al 1 % en las encuestas. Barreras calificó a De la Espriella como un “agitador”, en contraste con lo que denominó “estadistas”, y advirtió que la victoria del nuevo mandatario forma parte de una transformación radical de la política tradicional.
Reacciones y análisis de la contienda
En un extenso mensaje difundido a través de sus redes sociales, Roy Barreras señaló que “hace algunos años esta noticia era inimaginable. La política cambió con las redes sociales, la IA y la manipulación de las emociones primarias por encima de la razón. En el mundo es la hora de los agitadores y no de los estadistas. Es la hora de los extremos pasionales y fogosos y no del centro frío y racional”. Sin embargo, el excandidato subrayó su respeto por el resultado democrático: “Pero es una realidad y ese veredicto democrático debe respetarse”.
“Hace algunos años esta noticia era inimaginable. La política cambió con las redes sociales, la IA y la manipulación de las emociones primarias por encima de la razón. En el mundo es la hora de los agitadores y no de los estadistas. Es la hora de los extremos pasionales y fogosos y no del centro frío y racional”
Roy Barreras, excandidato presidencial
Barreras, quien durante la campaña se posicionó como una figura del centro político, anunció que quienes aún creen en “la racionalidad, la sensatez, el equilibrio, el respeto y reconocimiento de las ideas ajenas se refugiarán en la razón para hacer una oposición consciente, pacífica pero firme y constructiva”. En su declaración, instó a todos los colombianos “que no estén cegados por los fanatismos” a escribir, pensar, proponer, debatir y defender los derechos y libertades de las mujeres, de la comunidad LGTBIQ+, de las minorías, de los más débiles, de los vulnerables y de los excluidos socialmente, amenazados –según dijo– “por una derecha extrema que ‘sin razón y por la fuerza’ amenaza con imponer ese retroceso y que parece estar ganando esa batalla cultural”.
“Colombia merece las mejores ideas de las mejores mentes y en Colombia hay mucho talento humano. Invito a todos y todas los que no estén cegados por los fanatismos a escribir, a pensar, a proponer, a debatir y a defender los derechos y libertades de las mujeres”
Roy Barreras, excandidato presidencial
La estrecha victoria de Abelardo de la Espriella, quien llega al poder sin experiencia política previa, marca un hito en la historia reciente del país. Su triunfo por menos de un punto porcentual confirma la fragmentación del electorado y el auge de discursos que apelan a las emociones primarias, como lo advierte Barreras. La jornada electoral del 21 de junio evidenció una pluralidad de posiciones entre los votantes, y la reacción del excandidato, que incluye un llamado a la movilización ciudadana para defender derechos de grupos históricamente marginados, generó tanto apoyos como críticas en redes sociales, reflejando la polarización que el nuevo mandatario deberá enfrentar a partir de su posesión en 2026.











