Cobro de $4.235 por tonelada en puerto de Buenaventura enciende alertas en gremios cafetero y avicultor

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La Alcaldía de Buenaventura, encabezada por Ligia del Carmen Córdoba, expidió el Decreto Distrital 0338 de 2026 que establece un cobro de 4.235 pesos por tonelada para los vehículos de carga que circulen desde o hacia las terminales portuarias del distrito. La medida, anunciada el 26 de agosto, generó inmediato rechazo por parte de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), presidida por Germán Bahamón, y la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), cuyo presidente ejecutivo es Gonzalo Moreno, quienes advierten que la tarifa incrementará los costos logísticos para las cadenas exportadoras e importadoras.

El decreto contempla un ajuste anual de la tarifa conforme al Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que agrava la preocupación de los gremios. Para el sector cafetero, la medida llega en un momento crítico: durante 2026, el 60,2 por ciento de las exportaciones de café colombiano salieron por el puerto de Buenaventura. La FNC recordó que el café aporta el 13 por ciento del PIB agropecuario nacional, es el cuarto producto de exportación del país y constituye la fuente de ingresos para 550.000 familias en más de 600 municipios. En el Eje Cafetero, 57.000 familias dependen directamente de este cultivo y aún se recuperan del sismo registrado el pasado 10 de agosto de 2026. La coyuntura es particularmente adversa para el gremio, pues, tras una bonanza de precios en 2025, el presente año ha traído exceso de lluvias, un alza del 41 por ciento en el precio de la urea, una corrección en las cotizaciones internacionales y una apreciación del peso colombiano que afecta la rentabilidad. A esto se suma que Corficolombiana reporta una probabilidad superior al 90 por ciento de que se presente un fenómeno de El Niño fuerte durante el último trimestre de 2026.

Impacto en la avicultura y las importaciones de insumos

Fenavi, por su parte, detalló el grave impacto que la tarifa tendría sobre la industria avícola. En 2025, Colombia importó 9,9 millones de toneladas de maíz amarillo, soya y torta de soya, de las cuales 3,07 millones ingresaron por Buenaventura, con un valor de 880 millones de dólares. De haber estado vigente el cobro en ese año, habría representado un costo adicional superior a los 13.000 millones de pesos. Durante el primer semestre de 2026, las importaciones de estos insumos a través de Buenaventura alcanzaron 1,55 millones de toneladas, equivalentes al 32,5 por ciento del total nacional, valoradas en 447 millones de dólares, lo que habría significado un sobrecosto de 6.600 millones de pesos. La dependencia del puerto es aún mayor para las regiones de Valle del Cauca y Cauca, donde en 2025 el 74,3 por ciento de esos insumos ingresaron por Buenaventura, es decir, 1,73 millones de toneladas, y en el primer semestre de 2026 la proporción fue del 73,3 por ciento, con 786.000 toneladas. El gremio advirtió que la nueva tarifa añade costos a las operaciones y puede restar competitividad al puerto, que ya ha visto reducida su participación en las importaciones avícolas del 53 por ciento en 2011 al 32 por ciento en 2025, lo que evidencia una tendencia de fuga de carga hacia otras terminales portuarias del país.

«La competitividad del café colombiano y de las demás cadenas exportadoras requiere una logística eficiente, costos competitivos y condiciones que faciliten el comercio exterior»

Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC)

Tanto la FNC como Fenavi solicitaron a la alcaldía distrital evaluar a fondo el alcance y las consecuencias del gravamen antes de implementarlo. Los cafeteros propusieron la instalación de una mesa de diálogo con los sectores productivos y exportadores, mientras que los avicultores pidieron a la administración local y a las autoridades nacionales abrir un espacio técnico e institucional de revisión integral de los efectos del decreto. En el centro del debate está la sostenibilidad de una medida que, si bien busca mejorar la infraestructura vial y la movilidad del distrito, amenaza con encarecer aún más el comercio exterior colombiano en un momento de alta volatilidad climática y de costos para el agro nacional.

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