Cofundador de Rappi desata críticas por ofrecer práctica no remunerada

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La fotógrafa y artista colombiana Paula D’Pablos encendió la polémica en redes sociales al denunciar públicamente al cofundador de Rappi, Andrés Bilbao, por ofrecer una práctica no remunerada para la producción de contenidos audiovisuales en sus redes sociales. La oferta, publicada inicialmente en LinkedIn el 24 de marzo de 2025, fue eliminada pocas horas después ante la avalancha de críticas que la calificaron como un acto de explotación laboral, desatando un intenso debate sobre la precarización del trabajo creativo en el país.

La indignación de D’Pablos se materializó en una serie de historias en Instagram, donde calificó la propuesta como una muestra de «conchudez» por parte de un empresario que, según sus palabras, tiene la capacidad económica para pagar un salario digno. «Oigan, la gente es muy conchuda. Este señor, a pesar de tener la plata, a pesar de tener los medios y los recursos, porque tiene empresas, quiere que le regalen el trabajo», expresó la fotógrafa, quien también criticó el lenguaje motivacional utilizado por Bilbao para enmascarar la falta de remuneración. En su publicación, que fue borrada, Bilbao escribió que buscaba a alguien con «hambre de aprender» y «ganas de crecer a lo bestia», aclarando que «esto no es pago» y que la experiencia serviría para construir portafolio, un discurso que D’Pablos calificó de «positivismo tóxico» y «romantización de la sumisión».

La respuesta del ámbito político y el contexto de Rappi

La controversia no se limitó a las críticas de la artista. La congresista del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, se sumó al señalamiento a través de su cuenta en X, manifestando que la oferta «parece un chiste, pero no lo es» y que ejemplifica cómo «la ideología del emprendimiento sirve para edulcorar la precariedad laboral absoluta». Sus declaraciones resonaron en un contexto donde Rappi, la plataforma de entregas cofundada por Bilbao, ha sido objeto de múltiples denuncias por condiciones laborales precarias en varios países de Latinoamérica. D’Pablos, al referirse al caso, mencionó incluso un documental que aborda la explotación laboral en la empresa, vinculando el incidente con un historial de prácticas cuestionables.

La fotógrafa fue enfática al diferenciar contextos en los que el trabajo voluntario podría ser aceptable, como en procesos formativos supervisados o causas sociales sin ánimo de lucro, pero consideró inaceptable que un empresario con recursos solicite mano de obra gratuita. «El problema es que uno no paga el arriendo diciendo como: trabaje con uno en tres mil pavos, porque a nadie le importa al final», sentenció D’Pablos, poniendo de relieve la desvalorización del trabajo en el sector audiovisual. La rápida eliminación de la oferta por parte de Bilbao no logró apagar el debate, que continúa circulando en plataformas como Instagram y X, dejando al descubierto la tensión entre las aspiraciones de los emprendedores y la necesidad de generar empleo digno en Colombia.

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