La Institución Educativa Mayor de Mosquera, en Cundinamarca, Colombia, marcará un hito en la equidad educativa al incorporar ropa interior menstrual, denominada Uniforme Menstrual, al uniforme escolar de las niñas a partir de enero de 2026. Esta iniciativa, impulsada por la maestra Jhoana Rincón y apoyada por la empresa colombiana Somos Martina, busca eliminar el ausentismo causado por la falta de productos menstruales, un problema que afecta el rendimiento académico debido al estigma y la preocupación por manchas en la ropa.
Las prendas, fabricadas con materiales orgánicos, hipoalergénicos y certificados bajo estándares Oeko-Tex y B Corp, se incluirán en la lista oficial de artículos escolares requeridos. Somos Martina las proveerá sin beneficio económico, garantizando hasta 12 horas de protección, reutilizables por tres años, con tejido transpirable, secado rápido, refuerzo antibacteriano y capa impermeable. Para familias sin recursos, se podrá solicitar ayuda a entidades como Unicef, Oxfam o Tierra Grata, facilitando el acceso universal.
Una respuesta al ausentismo menstrual en Latinoamérica
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el 25 por ciento de las niñas latinoamericanas en edad escolar faltan regularmente a clases por falta de productos menstruales. En Colombia, la situación es alarmante: más de 700.000 niños, niñas y adolescentes dejaron de asistir entre 2022 y 2023, según la Fundación Barco, que también reporta que solo cuatro de cada diez estudiantes concluyen el colegio en el tiempo previsto, con una repitencia del 8,1 por ciento que afectó a 725.563 alumnos en 2023. Casi la mitad de los estudiantes abandona la escuela antes de finalizar el ciclo, con causas como la distancia (41 por ciento), dificultades económicas o familiares (33 por ciento) y problemas académicos (21 por ciento).
“Al añadir productos de cuidado menstrual al uniforme, cumplimos nuestra promesa de una educación igualitaria e ininterrumpida”
Jhoana Rincón, maestra de la I.E. Mayor de Mosquera
La viceministra de Educación, Lucy Maritza Molina, respaldó la medida al enfatizar la necesidad de abordar la salud menstrual desde la educación preescolar hasta la media. Las prendas se lavan fácilmente con agua fría y secado al aire, promoviendo higiene y sostenibilidad. Esta iniciativa no solo garantiza educación continua, sino que combate el acceso desigual a productos menstruales en Colombia y Latinoamérica, transformando un tabú en una política escolar inclusiva.
“Para la educación en Colombia es muy importante hablar de la salud menstrual. Y yo creo que hay que hablarlo desde la educación preescolar hasta su educación media. Se debe hablar del cuidado menstrual en todos los colegios”
Lucy Maritza Molina, viceministra de Educación
Con esta innovación, la Institución Educativa Mayor de Mosquera se posiciona como pionera en la lucha contra la deserción escolar, ofreciendo una solución práctica y digna que podría inspirar a otros colegios del país.















