Colombia ocupó el sexto lugar en el mayor aumento de precios de la vivienda entre los países de la OCDE desde 2015, con un incremento del 53 por ciento que llevó el índice a 153, superando incluso a naciones como Canadá, Alemania y Reino Unido. Paralelamente, los arriendos subieron un 49,9 por ciento, alcanzando un índice de 149,9, lo que afecta directamente a más de 7,3 millones de hogares en arriendo, equivalentes al 40 por ciento del total nacional, según datos revelados por la OCDE.
Este fenómeno se acentúa en ciudades principales como Bogotá, Medellín y Barranquilla, donde la demanda ha crecido impulsada por la urbanización, el aumento de hogares unipersonales y subsidios como Mi Casa Ya, junto con una expansión del crédito hipotecario durante años de tasas bajas. Sin embargo, la oferta formal se ha contraído durante 10 trimestres consecutivos y 21 meses, con una caída del 6,5 por ciento en el último trimestre de 2025, agravada por restricciones en el suelo, demoras en licencias, regulaciones estrictas y el encarecimiento de materiales como acero y cemento tras la pandemia.
Desequilibrio oferta-demanda y propuestas regulatorias
Expertos como Clara Inés Pardo, profesora de la Universidad del Rosario, y Sandra Forero, concejal de Bogotá y expresidenta de Camacol, destacan que la demanda supera ampliamente la oferta formal, exacerbada por políticas de subsidios y crédito hipotecario. El tope actual para viviendas de interés social (VIS) es de 150 salarios mínimos mensuales legales vigentes, equivalentes a 300 millones de pesos, aunque se propone reducirlo a 135 SMMLV o 270 millones en ciudades con altos costos de suelo. Otras sugerencias incluyen fijar precios en pesos desde el lanzamiento de proyectos para evitar ajustes inflacionarios.
“Durante años de tasas relativamente bajas, el crédito hipotecario se expandió con fuerza, lo que impulsó la compra de vivienda y aumentó la presión de demanda, sin que la oferta creciera al mismo ritmo”
Clara Inés Pardo, profesora de la Universidad del Rosario
Como miembro de la OCDE, Colombia supera el promedio regional en este aumento, impactando especialmente a hogares de menores ingresos, reduciendo su capacidad para cubrir necesidades básicas y ampliando la desigualdad. El sector de la construcción lleva más de dos años en un ciclo negativo, lo que agrava la crisis habitacional en un contexto donde un arriendo promedio en Bogotá para 70 metros cuadrados alcanza los 1.770.000 pesos.











