Empresarios del sector eléctrico de Colombia lanzaron una contundente advertencia durante un encuentro con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, organizado por la Casa Editorial El Tiempo: el país registra un déficit de energía en firme del -2,3%, un preocupante escenario que aumenta el riesgo de racionamiento si las condiciones climáticas se agravan con la llegada del fenómeno de El Niño. La presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional, Natalia Gutiérrez, junto a los presidentes de Isagen, Camilo Marulanda; el líder comercial de Celsia, Carlos Solano; y el gerente de EPM, John Alberto Maya, detallaron las cinco razones clave que han llevado al sistema a esta situación crítica, marcada por la desaparición del histórico margen de reserva, los retrasos en nuevos proyectos de generación, los obstáculos regulatorios y de orden público, la falta de inversión y un crecimiento de la demanda que supera ampliamente la oferta.
El sistema eléctrico colombiano, que históricamente operó con un «colchón» de seguridad positivo del 5% al 10% entre la oferta y la demanda, perdió ese margen de maniobra y ahora presenta una diferencia negativa que lo deja sin capacidad de amortiguar cualquier falla o imprevisto. La situación se agrava con el inicio anticipado del fenómeno de El Niño, que según el Centro de Predicción del Clima de Estados Unidos comenzó tres meses antes de lo previsto y se perfila como uno de los episodios de mayor intensidad, con sus efectos más fuertes esperados para 2027. Ante este panorama, los empresarios manifestaron que el país necesita una inversión anual de entre 10 y 15 billones de pesos colombianos para atender el consumo, una cifra que contrasta con el estancamiento en la entrada de nuevos proyectos: en los últimos cuatro años ingresó menos del 20% de lo proyectado, y en los dos años más recientes esa cifra fue inferior al 5% de lo esperado.
Un llamado urgente a la seguridad energética
Natalia Gutiérrez fue enfática al señalar que hoy no existe margen de error en la operación del sistema, ya que el colchón de seguridad tradicionalmente positivo se ha vuelto negativo, dejando al país expuesto a cualquier eventualidad. Por su parte, Camilo Marulanda atribuyó el riesgo de apagón a la falta de ingreso de nueva energía al sistema, un problema que se ha ido agravando con el tiempo. Carlos Solano, de Celsia, detalló que las reglas se han vuelto muy inflexibles y han dificultado el desarrollo de proyectos, a lo que se suman problemas de orden público, falta de incentivos a la inversión y ajustes normativos que han deteriorado la confianza inversionista. El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, sentenció que sin seguridad energética no hay país posible, subrayando la prioridad que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella dará a este tema, con el objetivo de reducir la brecha entre oferta y demanda, incentivar las inversiones y adoptar decisiones regulatorias que permitan garantizar el suministro.
«Hoy no tenemos margen de maniobra, siempre habíamos tenido un colchón entre la oferta y la demanda de energía, del 5 al 10%, pero hoy ese margen es negativo, entonces no puede fallar nada».
Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional
Los datos proporcionados por el operador del mercado eléctrico XM indican que el déficit actual es del -2,3%, aunque John Alberto Maya, gerente de EPM, precisó que ronda el -2,5%. Ante este panorama, las empresas del sector están realizando esfuerzos para aumentar las reservas de agua en los embalses y así enfrentar los meses de sequía que se avecinan, mientras esperan que el nuevo gobierno adopte las medidas necesarias para revertir una tendencia que, de no corregirse, podría desembocar en apagones programados en el mediano plazo. La advertencia de los empresarios es clara: el país debe actuar con urgencia para recuperar su capacidad de generación y garantizar que no se repita la crisis energética que marcó a Colombia en el pasado.












