En su peor desempeño en los últimos años, Colombia cayó al puesto 59 del Índice Mundial de Competitividad 2026 publicado por el International Institute for Management Development (IMD) y su World Competitiveness Center, dirigido por Arturo Bris. El país perdió cinco posiciones respecto a 2025, cuando ocupó el puesto 54, y retrocedió incluso frente a los niveles de 2023 y 2024, cuando se ubicó en los puestos 58 y 57, respectivamente. El informe, que evalúa 70 economías, señala que el principal lastre para la competitividad colombiana es el rezago en eficiencia gubernamental, agravado por la inseguridad, la inestabilidad política, la corrupción y las debilidades del entorno social e institucional.
La medición del IMD analiza la capacidad de los países para crear y mantener un entorno favorable para la competitividad empresarial, la inversión, la productividad y el crecimiento económico, a partir de cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura. En el caso colombiano, el mayor descalabro se registró en eficiencia gubernamental, donde el país se hundió al puesto 68 de 70, con apenas 20,3 puntos sobre cien. Esta área incluye variables como las finanzas públicas, la estabilidad regulatoria, la capacidad institucional, las condiciones para la inversión y el entorno social, donde la inseguridad, la desigualdad y la polarización política pesan de manera crítica.
Fortalezas empresariales insuficientes
En contraste, el país muestra un desempeño relativo en el ámbito privado. En eficiencia empresarial Colombia ocupa el puesto 51, gracias a indicadores como la actividad emprendedora en fase inicial, donde es el quinto país del mundo, y un bajo temor al fracaso empresarial, que lo sitúa en el cuarto lugar global. También se destacan la gestión corporativa y la participación de mujeres en cargos directivos. Sin embargo, estas fortalezas no logran compensar el déficit institucional. En desempeño económico el país ocupa el puesto 53, y en infraestructura el 57, lo que refuerza un perfil de competitividad rezagada frente a pares regionales y globales.
En América Latina, Chile lidera la región al ocupar el puesto 43 del ranking global, seguido por Colombia en el 59, Perú en el 60, Argentina en el 61 y Brasil en el 62. A nivel mundial, el primer lugar lo ocupa Singapur, mientras que Estados Unidos se ubica en el décimo puesto. El director del World Competitiveness Center, Arturo Bris, advirtió que «las condiciones geopolíticas están empeorando y la fragmentación global sigue aumentando», un contexto que exige a los países reforzar sus instituciones internas para sostener la competitividad.
«Las condiciones geopolíticas están empeorando y la fragmentación global sigue aumentando»
Arturo Bris, director del World Competitiveness Center de IMD
El informe del IMD subraya que «la competitividad en 2026 ya no es cuestión de costes, sino de fortaleza institucional», un mensaje que resuena con fuerza para Colombia, donde el entorno regulatorio, la estabilidad política y la seguridad siguen siendo los principales obstáculos. El organismo propuso cinco tareas prioritarias para el país, aunque no se detallan en el texto del ranking. Además, la medición registró retrocesos significativos en otras economías como Lituania (13 puestos menos), Bélgica y República Checa (ocho cada una), lo que evidencia una tendencia global de deterioro en las condiciones de competitividad en medio de la incertidumbre geopolítica y la fragmentación económica.












