Colombia cerró el año 2025 con una inflación anual del 5,1 por ciento, posicionándose como el segundo país con la tasa más alta en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), solo por detrás de Turquía que registró un 34,9 por ciento, superando el promedio de la OCDE de 3,7 por ciento y el del G7 de 2,4 por ciento. Este dato, impulsado principalmente por los incrementos en alimentos y servicios, refleja una desaceleración respecto al 6,6 por ciento de 2024, aunque persisten presiones internas que mantienen el indicador por encima de la meta del Banco de la República, fijada en el 3 por ciento, mientras la tasa de interés se ubica en 10,25 por ciento.
En el ámbito internacional, la inflación general interanual en la OCDE se mantuvo prácticamente estable en 3,7 por ciento en diciembre de 2025, con países como Costa Rica, Francia, Suiza, Finlandia y Suecia logrando tasas iguales o inferiores al 1 por ciento. Dentro de la OCDE, trece naciones redujeron su inflación frente a 2024, otras trece la incrementaron y once se mantuvieron estables, destacando que en economías avanzadas cobra relevancia la inflación subyacente, mientras en Colombia las presiones persisten. En la Zona Euro, la cifra fue de 1,9 por ciento, y en el G20 de 3,6 por ciento para diciembre, con Brasil acumulando tres meses consecutivos de baja y aumentos en India, Indonesia y Arabia Saudita.
Precios acumulados elevan el costo de vida
Los niveles de precios promedio en la OCDE fueron un 36 por ciento más altos en diciembre de 2025 comparados con diciembre de 2019, lo que agrava la principal preocupación de los hogares colombianos: el encarecimiento del costo de vida, con precios acumulados superiores a los niveles prepandemia pese a la desaceleración observada.
«La inflación general interanual en la Ocde se mantuvo prácticamente estable en 3,7% en diciembre de 2025»
OCDE
«Los niveles de precios promedio en la Ocde fueron un 36% más altos en diciembre de 2025 en comparación con los niveles de diciembre de 2019»
OCDE
El Banco de la República enfrenta el desafío de navegar estas dinámicas internas en un contexto global donde Colombia se rezaga en la convergencia hacia metas inflacionarias bajas, lo que podría prolongar la presión sobre las familias y la economía nacional en los próximos meses.















