Colombia enfrenta un agravamiento de la crisis humanitaria por violencia armada y eventos climáticos

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El recrudecimiento del conflicto en varias regiones del país y el impacto de las lluvias intensas han incrementado el número de víctimas, desplazamientos y necesidades urgentes de asistencia, según la ONU.

La situación humanitaria en Colombia registra un deterioro significativo en el inicio de 2026, marcado por el aumento de la violencia armada y la ocurrencia de desastres asociados a la temporada de lluvias, de acuerdo con un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).

Durante el mes de enero, los enfrentamientos entre grupos armados no estatales han provocado la muerte de decenas de personas y el desplazamiento forzado de miles más, mientras que las inundaciones y deslizamientos de tierra han dejado a numerosas comunidades sin vivienda, acceso a agua potable ni servicios básicos.

Los departamentos de Cauca, Nariño, Guaviare, Arauca, Chocó y Norte de Santander figuran entre los más afectados. En estas zonas, la población civil enfrenta homicidios, secuestros y restricciones severas a la movilidad, lo que limita el acceso a atención médica, educación y ayuda humanitaria.

Uno de los escenarios más críticos se presenta en la región del Catatumbo, en la frontera con Venezuela. Según OCHA, solo en la primera quincena de enero los enfrentamientos entre facciones armadas causaron la muerte de más de 60 civiles. A esto se suma el desplazamiento masivo y el confinamiento de comunidades enteras, que permanecen aisladas y sin garantías de protección.

La ONU también ha expresado preocupación por los ataques reiterados contra misiones y servicios médicos en departamentos como Cauca, Valle del Cauca y Norte de Santander, hechos que han dejado a miles de personas sin acceso a atención sanitaria esencial.

De forma paralela, la crisis climática ha intensificado la emergencia humanitaria. Las lluvias han generado inundaciones y deslizamientos en distintas regiones del país. En la zona rural de Buenaventura, por ejemplo, más de 15.000 personas pertenecientes a comunidades indígenas requieren asistencia urgente en materia de refugio, agua potable, salud y alimentación.

Pese a los esfuerzos de las agencias de la ONU y sus socios humanitarios para apoyar la respuesta institucional y fortalecer la capacidad de atención, la financiación disponible resulta insuficiente. El Plan de Respuesta Humanitaria 2025 para Colombia recibió apenas una cuarta parte de los 342 millones de dólares necesarios para cubrir las necesidades priorizadas.

Para 2026, la comunidad humanitaria ha solicitado 384 millones de dólares con el fin de asistir a 2,6 millones de personas, una proporción limitada frente a los 6,9 millones de colombianos que actualmente requieren algún tipo de ayuda humanitaria. La brecha de financiación representa un riesgo para la continuidad de la atención en un contexto marcado por la persistencia del conflicto y el impacto creciente de los fenómenos climáticos.

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