Más de 600 eventos asociados al invierno dejan cerca de 155 mil familias damnificadas, mientras autoridades mantienen vigilancia por una posible llegada del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026.
Colombia inició formalmente su primera temporada de lluvias, que se extenderá hasta mediados de junio, en un contexto de alta variabilidad climática que ya deja cientos de emergencias en distintas regiones del país.
De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), las precipitaciones registradas en los primeros meses del año han estado por encima de los promedios históricos, lo que ha generado saturación de suelos y mayor riesgo de eventos como deslizamientos, inundaciones, crecientes súbitas y vendavales.
El balance más reciente reporta más de 600 emergencias en 328 municipios de 24 departamentos, con cerca de 155 mil familias afectadas. Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Caldas y Córdoba concentran el mayor número de eventos.
Los movimientos en masa encabezan las afectaciones, seguidos por inundaciones, vendavales y crecientes súbitas, en un escenario que podría intensificarse por la incidencia de fenómenos de corto plazo como ondas tropicales, especialmente en el centro y norte del país.
En paralelo, la Dirección General Marítima (DIMAR) mantiene monitoreo constante de las condiciones en el Caribe y el Pacífico, con seguimiento a variables como oleaje, vientos y corrientes, con el fin de prevenir emergencias y garantizar la seguridad en actividades marítimas.
A este panorama se suma la probabilidad de una transición hacia el fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026. Ante esta posibilidad, las autoridades declararon estado de vigilancia, lo que implica seguimiento permanente y acciones de preparación en los territorios.
De consolidarse este fenómeno, el país podría enfrentar una reducción de las lluvias, aumento de temperaturas, disminución de caudales en ríos y mayor riesgo de incendios forestales, así como posibles afectaciones en el abastecimiento de agua.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) hizo un llamado a alcaldes y gobernadores para activar planes de contingencia, monitorear puntos críticos y asegurar recursos en los Fondos Territoriales de Gestión del Riesgo.
Las recomendaciones también incluyen avanzar en la planificación frente a posibles sequías, promover el ahorro de agua y fortalecer las estrategias de respuesta ante incendios forestales y desabastecimiento hídrico hacia finales de año.
Las autoridades indicaron que continuarán con el monitoreo permanente de las condiciones climáticas para anticipar riesgos, emitir alertas oportunas y fortalecer la capacidad de respuesta en los territorios.












