Colombia registró en 2025 un récord en importaciones de granos con un total de 13.209.215 toneladas, lo que representa un incremento del 10,6 por ciento en comparación con el año anterior, sumando así 1.387.867 toneladas adicionales. Esta cifra, revelada por Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce, responde a la creciente dependencia del país del exterior para suplir la demanda nacional de alimentación básica, con los granos arribando principalmente a los puertos de Buenaventura, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena a bordo de grandes barcos cargados.
Entre los productos destacados, los cereales alcanzaron cerca de 10 millones de toneladas con un alza del 8,2 por ciento, mientras que la soya y sus derivados superaron las 3 millones de toneladas, impulsados por un aumento del 18 por ciento en general y del 34,2 por ciento en soya en grano. Las leguminosas importadas rondaron las 190 mil toneladas, con un crecimiento del 16,3 por ciento, destacando la arveja con un 24,6 por ciento más. En particular, el maíz amarillo lideró con 7.308.445 toneladas y un repunte del 13,3 por ciento, aunque el maíz blanco cayó un 5,3 por ciento y el trigo un 0,8 por ciento. La arveja proveniente de Canadá representó el 96,5 por ciento de estas importaciones.
Orígenes y empresas involucradas
Los envíos de maíz amarillo y blanco procedieron en su totalidad de Estados Unidos, al igual que más del 95 por ciento de la soya y sus derivados, mientras que la arveja llegó mayoritariamente de Canadá en un 96,5 por ciento y el trigo también desde ese país. Las principales empresas importadoras fueron C.I. ADM Colombia Ltda., Italcol S.A., Harinera del Valle S.A. y Bavaria S.A., esta última como la única en cebada.
Preocupaciones por la seguridad alimentaria
El sector agropecuario expresa profunda inquietud ante la reducción de la participación de granos nacionales, atribuida a altos costos, problemas de financiamiento y deficiencias logísticas, lo que amenaza la seguridad alimentaria del país. Fenalce propone la creación de una comisión accidental, la mejora en los créditos, seguros de cosecha, inversión en infraestructura y la priorización de compras nacionales para revertir esta tendencia.
“No podemos depender de otros países para alimentarnos, menos en la coyuntura actual de incertidumbre”
Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce
Esta situación subraya la urgencia de políticas que fortalezcan la producción local y reduzcan la vulnerabilidad externa, en un contexto de tensiones geopolíticas que podrían complicar aún más el abastecimiento de estos productos esenciales para la dieta colombiana.











