Estados Unidos ha confirmado que Colombia continúa siendo el mayor productor mundial de cocaína, según el informe anual de amenazas globales presentado ante el Senado por Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional. El documento vincula a grupos criminales colombianos como el ELN y las disidencias de las FARC con bandas de Ecuador y Brasil en redes regionales de tráfico que envían la droga hacia Estados Unidos, Europa, África y Asia. Esta realidad se basa en datos de 2023, que registran una producción global superior a las 3.700 toneladas, un aumento del 34 por ciento respecto al año anterior, impulsada por la expansión de cultivos y laboratorios ilegales en Colombia, identificada como el epicentro mundial de esta actividad ilícita.
El informe destaca cómo estas organizaciones transnacionales, a través de asociaciones entre grupos armados ilegales y bandas vecinas, facilitan la exportación masiva de cocaína. En Ecuador, las incautaciones de 2024 superan las 290 toneladas, un 30 por ciento más que en 2023, mientras que las muertes violentas en ese país alcanzaron las 6.964, ligadas directamente al narcotráfico. Además, al menos 4.700 personas reciben tratamiento por consumo de cocaína, en un contexto donde el número global de consumidores creció de 17 a 25 millones entre 2013 y 2023. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU alerta sobre el auge de la producción y demanda fuera de mercados tradicionales.
Expansión global y riesgos regionales
Las rutas de tráfico se han extendido a todas las regiones, con África pasando de mero tránsito a un área de consumo creciente en sus zonas occidental, central y austral, así como en Asia. Este fenómeno no solo representa un riesgo para Estados Unidos, sino que contribuye a la inestabilidad regional mediante delitos violentos contra ciudadanos comunes.
“Colombia sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína”
Informe anual de amenazas globales de EE.UU.
“Estas y otras organizaciones transnacionales criminales continúan representando un riesgo muy tangible e individualizado de delitos violentos para los ciudadanos estadounidenses comunes. Además de contribuir a la inestabilidad regional”
Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional de EE.UU.
La creciente violencia en Ecuador, el aumento de la producción colombiana y la demanda global subrayan la urgencia de acciones coordinadas contra estas redes, que perpetúan un ciclo de crimen organizado y desafíos para la seguridad hemisférica.












