El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia envió una nota verbal de protesta a Estados Unidos en respuesta a las amenazas del mandatario Donald Trump contra el presidente Gustavo Petro, destacando en un análisis las profundas diferencias institucionales del país con naciones como Irak, Libia y Venezuela, que impiden cualquier posibilidad de incursión extranjera por invitación de congresistas locales. La canciller Yolanda Villavicencio subrayó que una ofensa contra el presidente equivale a una ofensa contra la nación y un desconocimiento de los procesos democráticos que han llevado a Petro al poder, rechazando además todas las amenazas contra cualquier país y las administraciones colonialistas que atentan contra la soberanía.
Este debate resurgió por pronunciamientos políticos de figuras como la senadora Paloma Valencia, Juan Carlos Pinzón y Vicky Dávila, en un contexto de operación estadounidense en Venezuela y la promoción de una transición electoral para el 7 de agosto de 2026. A diferencia de Irak, donde Ahmad Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí, invitó apoyo externo que derivó en ocupación; Libia, con Mahmud Jibril del Consejo Nacional de Transición; o Venezuela, donde líderes opositores como María Corina Machado han solicitado intervención contra Nicolás Maduro, Colombia mantiene una democracia funcional con alternancia en el poder, prensa independiente, Fuerzas Armadas bajo mando civil y un rechazo mayoritario de la oposición a la vía militar.
Diferencias institucionales que blindan la soberanía colombiana
Colombia, aliado clave de Estados Unidos a través del Plan Colombia y no considerada un narco-Estado, enfrenta problemas internos pero preserva la separación de poderes y Fuerzas Armadas no politizadas, lo que la distingue radicalmente de aquellos escenarios de inestabilidad. La mayoría de la oposición, incluyendo voces como Pinzón que buscan alianzas internacionales y Dávila que advierte sobre efectos internos, promueve la transición electoral pacífica en lugar de intervenciones armadas, evitando así precedentes que justifiquen acciones externas.
«El mayor error fue la ocupación. Claro que Estados Unidos debería haber liberado Irak, pero nunca debería haberlo ocupado ni intentado gobernar este país como si fuera una colonia.»
Ahmad Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí
«Celebrar la intervención militar arbitraria e ilegal de EE. UU. en los asuntos internos de otro país, en contravención de la Carta de las Naciones Unidas, ayuda a EE. UU. a justificar con igual ligereza una intervención en Colombia. No hay peor momento para tibiezas como esta.»
Luis Carlos Reyes
En este marco, la nota de protesta reafirma el compromiso de Colombia con su soberanía, recordando que Petro es reconocido internacionalmente como presidente legítimo, y cierra el debate al enfatizar que las instituciones democráticas del país no permiten analogías con casos de colapso estatal como los mencionados.

















