El Estado colombiano, en un hecho histórico, reconoció oficialmente su responsabilidad y ofreció disculpas públicas por la desaparición forzada de Guillermo Anzola Grajales y Julio Eduardo Molina Arias, ocurrida el 9 de marzo de 1995 en el departamento de Antioquia. El reconocimiento, materializado a través de la Cancillería, se dio como resultado de un acuerdo conciliatorio firmado en junio de 2025 ante la Procuraduría General de la Nación, luego de que el caso escalara a instancias internacionales y de que el Estado hubiera desacatado en 2022 un dictamen del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), emitido originalmente en 2015.
Las víctimas, residentes de Medellín, viajaron el 7 de marzo de ese año hacia Puerto Triunfo para adelantar una diligencia notarial. Se hospedaron en casa de la familia Anzola y el 9 de marzo, al emprender el regreso, llamaron a sus familias para anunciar su retorno, pero nunca llegaron a su destino. Días después, el vehículo en el que se desplazaban fue hallado abandonado en el municipio de San Francisco, también en Antioquia, sin rastro alguno de los dos hombres, cuya desaparición fue señalada como obra del paramilitarismo. Durante más de dos décadas, los familiares, apoyados por la Asociación de Familiares de Desaparecidos (Asfaddes) y la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), emprendieron una incansable lucha judicial que incluyó la presentación del caso ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU en septiembre de 2011.
Una lucha de tres décadas
El paso de los años no diluyó el clamor de justicia. En una carta leída durante la difusión de la noticia, una de las hijas de Guillermo Anzola Grajales expresó el dolor que ha marcado a su familia: “Papá, me duele saber que han transcurrido 27 años desde que te apartaron de tu familia, pero duele más no haber tenido razón de ti durante este tiempo. Te recordamos siempre”. La persistencia de los allegados contrastó con la dilación estatal, que según la CCJ en un reporte de 2022, se caracterizó por no adoptar una decisión de fondo en materia de reconocimiento y reparación, dilatando el cumplimiento de las órdenes y postergando las decisiones. “El Estado ha dilatado el cumplimiento de las órdenes, ignorando los derechos de petición enviados, postergando la toma de decisiones de fondo y negando el reconocimiento de sus obligaciones estatales”, señaló entonces la organización.
“Papá, me duele saber que han transcurrido 27 años desde que te apartaron de tu familia, pero duele más no haber tenido razón de ti durante este tiempo. Te recordamos siempre”
Hija de Guillermo Anzola Grajales (en carta leída en la noticia)
El dictamen de la ONU en 2015 ya había hallado responsable al Estado colombiano por la vulneración de derechos a la vida, la libertad, la seguridad personal y el acceso a la justicia, al no haber judicializado a los autores materiales ni hallado los cuerpos de las víctimas. Sin embargo, el Estado desacató estas órdenes en 2022, lo que profundizó el sufrimiento de las familias Molina y Anzola.
Compromisos y disculpas
El acuerdo conciliatorio, firmado tres décadas después del hecho, representa un giro en la posición del Estado. Las disculpas públicas abarcan los hechos del 9 de marzo de 1995, la imposibilidad de hallar a las víctimas, la falta de identificación y judicialización de los responsables, y la demora en la reparación integral. El reconocimiento incluye de manera directa a los familiares: Julio Eduardo Molina Arias (hijo de la víctima del mismo nombre), Guillermo Anzola Grajales (hijo de la víctima homónima) y Karol Juliana Anzola Usuga. Desde la Cancillería se rindió un homenaje a la persistencia de los familiares en la búsqueda de justicia, verdad y reparación, al tiempo que el Estado se comprometió a realizar un acto público de disculpas y a intensificar las investigaciones a través de la Fiscalía General de la Nación y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) para judicializar a los responsables y encontrar los cuerpos de Guillermo Anzola Grajales y Julio Eduardo Molina Arias.












