El recorte presupuestal al Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) en Colombia, aprobado por el Departamento Nacional de Planeación con solo 190 mil millones de pesos frente a los 772 mil millones solicitados, lo que representa apenas el 24 por ciento de lo requerido, amenaza la continuidad de los esquemas de vacunación en el país y eleva significativamente el riesgo de brotes epidémicos y pandemias. Esta decisión del Ministerio de Salud y el Departamento Nacional de Planeación ha generado alertas de expertos como Luis Jorge Hernández, coordinador del Observatorio de Salud Pública y Epidemiológica de la Universidad de los Andes, y la Asociación de Epidemiología de Colombia (Asocepic), quienes advierten sobre el incumplimiento de metas de cobertura en vacunas clave como BCG, pentavalente y triple viral en varios territorios.
La situación se agrava con la confirmación el martes 23 de diciembre de la circulación de Influenza A(H3N2) en Colombia, una cepa con alta capacidad de contagio que podría aumentar las hospitalizaciones, aunque no presenta mayor letalidad que otras variantes. Además, el debilitamiento de la vigilancia genómica reduce la capacidad de detección temprana de nuevas variantes, mientras que la falta de disponibilidad de vacunas clave contra el Covid-19 para adultos mayores agrava el panorama, en un contexto donde las coberturas proyectan caídas del 20 o 30 por ciento.
Riesgos elevados para grupos vulnerables
Las metas mínimas de cobertura del 95 por ciento en vacunas como BCG, pentavalente y triple viral no se han cumplido en múltiples regiones, impactando directamente a niños, mujeres gestantes, personas con enfermedades crónicas y especialmente adultos mayores de 60 años, de los cuales solo el 30 por ciento están vacunados contra la influenza y menos del 20 por ciento contra el neumococo. Este recorte presupuestal pone en jaque la protección de estos grupos, aumentando su susceptibilidad a infecciones graves.
“Las personas sin inmunización son más susceptibles a enfermar y morir. En una pandemia, eso se traduce en más hospitalizaciones y más muertes evitables”
Luis Jorge Hernández, coordinador del Observatorio de Salud Pública y Epidemiológica de la Universidad de los Andes
El contexto internacional complica aún más el escenario, con nuevos casos de sarampión en Estados Unidos y México que incrementan el riesgo de importación a Colombia. Ante esta crisis, se evalúa recurrir al Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aunque no hay certeza de financiamiento hasta 2027, lo que subraya la urgencia de acciones inmediatas para evitar un retroceso en los avances de salud pública del país.















