Colombia será el país de la OCDE con más festivos en 2026: 19 días

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A partir de 2026, Colombia se convertirá en el país con más días festivos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al sumar 19 feriados oficiales tras la sanción de la ley que declara el 9 de julio como el Día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de la nación. La nueva disposición, que honra la importancia histórica, cultural, turística y religiosa de la Virgen de Chiquinquirá, se suma al calendario laboral y, por efecto de la Ley Emiliani (Ley 51 de 1983), el descanso se trasladará al lunes siguiente, es decir, el 13 de julio de 2026. De esta forma, Colombia supera a Japón y Lituania, que tienen 17 festivos cada uno, y se ubica muy por encima de países como México o Canadá, que apenas alcanzan 7 y 4 días respectivamente.

La medida, sancionada por el Gobierno nacional, ocurre en un contexto de transformaciones laborales profundas. En el mismo año, desde el 15 de julio de 2026, la jornada máxima legal se reducirá a 42 horas semanales (frente a las 44 actuales), mientras que el recargo por trabajo dominical y festivo subirá al 90%, también a partir de julio. Estas modificaciones, derivadas de la reforma laboral de 2025, generan una presión acumulada sobre el tiempo de trabajo y los costos empresariales. Según cálculos del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, un trabajador que cumpla una jornada de ocho horas diarias perderá aproximadamente 152 horas al año por los festivos, y las horas efectivas anuales quedarán en torno a las 2.084, descontando los 19 días feriados.

Un debate sobre productividad

Más allá del número de descansos, el dato que enciende las alarmas es la productividad laboral. Colombia genera cerca de 21 dólares por hora trabajada, medido en PIB por hora a paridad de poder adquisitivo, frente a un promedio de 71 dólares en la OCDE. Países como Irlanda alcanzan 151 dólares, Noruega 132 y Luxemburgo 125. Esa brecha, sumada a los 19 festivos y a la reducción de la jornada, sitúa al país en una posición incómoda dentro del bloque: mientras los trabajadores colombianos gozarán de 34 días totales de descanso (15 días hábiles de vacaciones más 19 festivos), en Francia son 41 días, y en Austria, Luxemburgo, Dinamarca o Suecia superan los 35. Con todo, la diferencia en productividad sugiere que el tiempo perdido por los feriados podría tener un impacto mayor en la economía local.

Juliana Morad Acero, directora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, advierte que el nuevo festivo llega en un momento de presión acumulada sobre el tiempo de trabajo. “La jornada máxima legal baja a 42 horas semanales en su última fase, y al mismo tiempo el recargo dominical y festivo sube a 90% desde julio”, explicó. La experta agregó que “la pérdida combina la producción no realizada en las empresas que cierran y el sobrecosto por recargos en las que sí operan”. En particular, los sectores intensivos en mano de obra —como manufactura, comercio, logística y salud— enfrentarán una mayor presión por los cierres o los mayores costos salariales.

“Llega en un momento de presión acumulada sobre el tiempo de trabajo. La jornada máxima legal baja a 42 horas semanales en su última fase, y al mismo tiempo el recargo dominical y festivo sube a 90% desde julio”.

Juliana Morad Acero, directora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana

La ley que declara el 9 de julio como festivo nacional no solo establece el descanso, sino que también autoriza actos conmemorativos, recursos para la preservación del patrimonio cultural y la producción de contenidos audiovisuales sobre la historia de Chiquinquirá, municipio boyacense donde se venera a la Virgen. De esta forma, la celebración religiosa se convierte en un nuevo elemento del calendario laboral colombiano, en un año que ya marca un hito en la reorganización del tiempo de trabajo. Con 19 feriados, Colombia se ubica en el extremo opuesto de la tabla de la OCDE, donde países como Canadá (4 días) y Suiza (5) representan la menor cantidad de descansos obligatorios. El desafío para empresas y trabajadores será manejar el equilibrio entre el derecho al descanso y la necesidad de impulsar la productividad.

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