Colombia se posiciona como el tercer país emergente que enfrenta las tasas de interés más elevadas por su deuda externa en bonos soberanos a diez años en dólares, con un costo del 6,8 por ciento, solo por detrás de Ucrania con 13,94 por ciento y Argentina con 9,74 por ciento. Esta situación, destacada por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) y analistas del sector financiero, refleja la creciente desconfianza de los inversionistas internacionales ante las finanzas públicas del Gobierno de Colombia, que en enero de este año emitió bonos por 4.950 millones de dólares en los mercados globales. La deuda pública ha escalado un 50 por ciento, pasando de 789 billones de pesos en julio de 2022 a 1.176 billones en noviembre de 2025, mientras que los pagos por intereses en 2024 alcanzaron los 86 billones de pesos, equivalentes al 4,7 por ciento del PIB.
En los bonos a diez años en moneda local, Colombia ocupa el sexto lugar con una tasa del 12,03 por ciento, superada por naciones como Líbano con 43,48 por ciento, Turquía con 27,80 por ciento, Nigeria con 16,58 por ciento, Brasil con 13,91 por ciento y Rusia con 13,02 por ciento. En el ranking de dólares a diez años, el país queda por encima de Turquía con 6,77 por ciento, Brasil con 6,16 por ciento, México con 5,84 por ciento y Panamá con 5,80 por ciento. Además, entre diciembre y enero, el Gobierno acumuló un endeudamiento superior a los 11.000 millones de dólares a tasas cercanas al 13 y 14 por ciento, un nivel históricamente alto que duplica las condiciones de hace unos años.
Analistas alertan sobre el impacto en las finanzas públicas
Expertos como Julián Cortés, analista senior del Banco Popular, y César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, han advertido sobre los riesgos de esta trayectoria. El aumento en las tasas implica mayores pagos futuros, agravando el déficit fiscal en un contexto de finanzas públicas deterioradas, lo que podría derivar en nuevas reformas tributarias para controlar el gasto. Esta prima de riesgo elevada en los credit default swaps se mantiene desde la pandemia, y contrasta con préstamos más favorables como el crédito del FMI en 2020 por 5.400 millones de dólares a una tasa del 2,4 por ciento, frente al 6 por ciento actual.
“Entre más arriba esté la tasa, más tendremos que pagar eventualmente. Se trata de una situación problemática porque sigue aumentando el déficit fiscal. Es posible que vengan nuevas reformas tributarias para poder controlar el gasto”
Julián Cortés, analista senior del Banco Popular
“Entre diciembre y enero, el Gobierno se endeudó por más de 11.000 millones de dólares a tasas históricamente elevadas. Hoy está pagando intereses cercanos al 13–14 por ciento, casi el doble de lo que se pagaba hace apenas unos años. Esto naturalmente es reflejo de mayor incertidumbre por el mal momento de las finanzas públicas”
César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana
Pérdida de calificación y presión sobre el gasto social
La pérdida del grado de inversión en julio de 2021 por parte de Fitch y S&P ha reducido el margen para el gasto social, con calificaciones actuales de Moody’s en Baa3, S&P en BB y Fitch en BB estable. Según el análisis del equipo de Investigaciones Económicas del Banco Popular, el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025 y datos oficiales, esta dinámica complica la sostenibilidad fiscal del país en un entorno internacional volátil.














