La angustia y la incertidumbre marcan cada minuto que pasa para la familia de la ingenienera colombiana Natalia Fernández Díazgranados, de 34 años, quien permanece atrapada bajo los escombros del condominio turístico La Mar, en la localidad de Tucacas, estado Falcón, Venezuela, luego de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio. Mientras su esposo Miguel y su hija Irene, de corta edad, lograron sobrevivir al colapso total de la edificación, Natalia se encontraba en el baño del primer piso cuando la estructura se vino abajo, y desde entonces no ha habido ningún tipo de contacto con ella. La familia, desesperada, denuncia que los rescatistas son insuficientes para la magnitud de la tragedia y clama por un refuerzo internacional urgente.
Natalia, ingeniera mecánica de nacimiento samario y formación en Barranquilla, reside actualmente en España con su núcleo familiar. Habían viajado a Venezuela para unas vacaciones que se tornaron en pesadilla. Su prima y portavoz, Alicia Peñaranda, ha detallado la delicada situación: “Ella está bajo los escombros. Se sabe el punto donde está, pero los grupos de rescatistas no son suficientes porque es una zona alejada. No se ha visto, no se ha escuchado, solo se sabe que estaba dentro, que estaba en el baño, pero no ha habido ningún tipo de contacto con ella”. A la urgencia del rescate se suma una condición médica crítica: Natalia es una paciente trasplantada de riñón desde hace un año, órgano donado por su hermana, lo que la obliga a un estricto régimen de medicamentos y controles.
Una lucha contra el tiempo
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, causaron estragos en varias regiones de Venezuela, derrumbando por completo el condominio La Mar. Alicia Peñaranda fue categórica al describir la situación: “El derrumbe fue del 100 %. Cada minuto cuenta en términos médicos, por los medicamentos que ella debe tomar y los tratamientos que debe cumplir”. Mientras tanto, la pequeña Irene resultó con lesiones faciales que ya son atendidas, y el esposo Miguel sobrevivió al estar fuera del edificio en el momento del colapso. La Cancillería colombiana tiene documentado el caso y funcionarios consulares ya se encuentran en el lugar, pero la familia exige una respuesta más contundente.
“Mi prima es una paciente trasplantada de riñón. Su hermana le donó el órgano y tiene una condición de salud delicada.”
Alicia Peñaranda, prima de Natalia Fernández
La portavoz de la familia hizo un llamado directo a las autoridades venezolanas, al Gobierno colombiano y a los organismos internacionales para que envíen una ayuda masiva de rescatistas profesionales. “Hay tragedias que pueden resolverse con los días, pero esta no. Toda la fuerza que los Estados y organismos internacionales puedan brindar debe llegar hoy”, advirtió Peñaranda, subrayando que la condición de trasplantada de Natalia hace que cada hora sea vital. Mientras los equipos de búsqueda continúan su labor en medio de los escombros, la esperanza de la familia se aferra a que los refuerzos lleguen a tiempo para salvar la vida de una mujer que lucha por respirar bajo el concreto.












