Un dramático testimonio de maltrato y desaparición forzada en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha sido revelado por el ciudadano colombiano Alejandro Gómez, de 26 años y oriundo de Antioquia. Gómez denunció las condiciones inhumanas que sufrió durante los tres días que permaneció detenido en el centro de Miramar, en Miami, y la desaparición de su tío, Sebastián, de quien no se tienen noticias desde que fue separado de él y trasladado al centro de detención Krome, en el sur de Florida.
De acuerdo con el relato de Alejandro, ambos fueron citados recientemente por las autoridades migratorias para revisar la continuidad de su permiso de trabajo y definir su situación legal en el país. Lo que parecía un trámite de rutina se convirtió en una pesadilla cuando, al finalizar la revisión, fueron detenidos sin previo aviso y trasladados a diferentes centros de detención. Alejandro llegó a Estados Unidos hace cuatro años cruzando la frontera por México y, durante el Gobierno de Joe Biden, obtuvo una autorización que le permitía residir y trabajar regularmente en el país.
Condiciones inhumanas en el centro de detención
El joven antioqueño describió un panorama desolador dentro de las instalaciones de ICE. Según su testimonio, una celda diseñada para albergar a diez personas estaba ocupada por aproximadamente 90 detenidos. “De verdad fue muy agobiante. Personas en el piso llorando. Duré tres días sin dormir, parado. De verdad es un panorama muy quebrantador para los migrantes que estábamos ahí”, relató Gómez. A las condiciones de hacinamiento se sumaba la falta de ventilación y el suministro mínimo de agua: los detenidos solo recibían una botella de agua al día y las comidas eran de pésima calidad. “El trato era muy inhumano y las condiciones sanitarias tampoco eran las mejores. Muchas personas imploraban por oxígeno porque prácticamente no había un conducto de aire por donde pudiera circular”, agregó.
“De verdad fue muy agobiante. Personas en el piso llorando. Duré tres días sin dormir, parado. De verdad es un panorama muy quebrantador para los migrantes que estábamos ahí”
Alejandro Gómez, ciudadano colombiano detenido por ICE
Ante la presión y las condiciones extremas, Alejandro tomó la decisión de firmar la autodeportación, un mecanismo que le permitió salir del centro de detención a cambio de renunciar a su proceso legal ante un juez de inmigración. Sin embargo, la angustia no terminó ahí. A pesar de que ambos esperaban reencontrarse en el aeropuerto antes de ser enviados de regreso a Colombia, eso nunca ocurrió. Su tío Sebastián fue enviado al centro Krome, y desde entonces la familia no ha recibido información clara de las autoridades estadounidenses sobre su paradero o su estado de salud. “Pensé que nos volveríamos a encontrar en el aeropuerto antes del regreso a Colombia, pero eso nunca ocurrió”, afirmó Alejandro con evidente desesperación.
La lucha por la libertad del tío desaparecido
Mientras Alejandro logró ser deportado y regresar a Colombia, su tío Sebastián permanece privado de la libertad en un centro de detención. La familia, que está reuniendo recursos económicos para contratar un abogado especializado en inmigración, denuncia que la incomunicación es total. “En estos momentos mi tío sigue privado de la libertad. Estamos reuniendo recursos para contratar un abogado que pueda ayudarlo a salir lo más pronto posible y que se haga justicia”, expresó Alejandro. Las condiciones denunciadas, que incluyen hacinamiento, falta de ventilación, agresiones verbales y presión psicológica por parte de funcionarios de ICE, han generado alarma entre las comunidades de migrantes en Florida, que ven en este caso un reflejo de las duras realidades que enfrentan quienes intentan regularizar su situación migratoria en Estados Unidos.












