Colombiano Felipe De Brigard gana beca MacArthur por investigar memoria y perdón

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El filósofo colombiano Felipe De Brigard, profesor de Filosofía, Psicología y Neurociencia en la Universidad de Duke, fue distinguido con la beca MacArthur 2026, un reconocimiento que le otorga 800.000 dólares (cerca de 2.668 millones de pesos colombianos) para continuar sus investigaciones sobre la memoria y el perdón en víctimas de violencia política en Colombia. El anuncio se realizó el 29 de septiembre de 2026, cuando la Fundación MacArthur dio a conocer la lista de 20 nuevos becarios, elegidos mediante un proceso confidencial de nominación en el que nadie puede postularse. De Brigard, de 47 años, es uno de los nombres más destacados de la selección, que incluye también a la antropóloga forense Kate Spradley, la artista Christine Sun Kim, la bioingeniera Liangfang Zhang y el pintor Vincent Valdez, entre otras figuras de diversas disciplinas.

La beca, conocida popularmente como “beca para genios”, no exige rendición de cuentas ni condiciona el uso de los recursos, que se entregarán en un periodo de cinco años. En una entrevista con NPR, De Brigard explicó su fascinación por la memoria: “Me interesa la memoria desde que tengo memoria”. Su trabajo, desarrollado en Duke (Carolina del Norte), ha demostrado que los recuerdos no son archivos intactos, sino reconstrucciones que se ven influidas por el contexto y el estado emocional de la persona. Con esta base, lidera el proyecto “Memoria y Perdón”, una investigación que estudia a víctimas de grupos paramilitares y guerrilleros en el norte de Colombia, combinando entrevistas a profundidad, datos fisiológicos y mediciones de actividad cerebral para entender cómo el recuerdo del dolor puede transformarse en proceso de reconciliación.

Una investigación que une neurociencia y justicia transicional

El enfoque de De Brigard es pionero al cruzar la filosofía con la psicología y la neurociencia, y su trabajo ha sido clave para cuestionar la idea de que la memoria funciona como una grabadora. Según explicó a la Universidad de Duke, recibir la beca “implica una responsabilidad porque reconoce tanto el trabajo previo como las posibilidades de sus futuras investigaciones”. El filósofo, que cursó su pregrado en la Universidad Nacional de Colombia, obtuvo una maestría en Tufts, un doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 2011, y realizó un posdoctorado en Harvard antes de incorporarse a Duke en 2013, tiene ahora recursos garantizados para expandir sus estudios sobre cómo las víctimas reconstruyen sus narrativas sin perder la precisión histórica.

“Me interesa la memoria desde que tengo memoria”

Felipe De Brigard, filósofo y becario MacArthur, en entrevista con NPR

Entre los otros galardonados, Kate Spradley, antropóloga forense en Texas, fue reconocida por su labor al frente de Operation Identification, una iniciativa que desde 2013 ha logrado cerca de 300 identificaciones positivas de migrantes fallecidos en la frontera entre Texas y México. Su trabajo, que según declaró a NPR busca que “todos merecen dignidad en la muerte”, ha impulsado cambios en las bases de datos de ADN del FBI y ahora espera sostener el proyecto para mejorar la identificación en condados rurales que carecen de médico forense. La artista Christine Sun Kim, por su parte, fue destacada por su obra sobre las experiencias de las personas sordas; el bioingeniero Liangfang Zhang, por sus nanotecnologías aplicadas a vacunas y medicamentos; y el pintor Vincent Valdez, por su enfoque en las comunidades latinas en Estados Unidos.

La selección de estos 20 becarios en 2026 refuerza el papel de la Fundación MacArthur como un termómetro del talento mundial, pero en el caso de De Brigard tiene un significado particular para Colombia, un país que aún busca sanar las heridas del conflicto armado. Su proyecto no solo promete avances científicos, sino que ofrece herramientas concretas para que las víctimas puedan recordar sin que el recuerdo las devaste, y para que la sociedad entienda que perdonar no es sinónimo de olvidar. Con los recursos de la beca, el filósofo colombiano podrá profundizar en esa intersección entre la neurociencia y la justicia transicional, un camino que recién comienza y que, según sus propias palabras, apenas está explorando las posibilidades de sus futuras investigaciones.

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