En Colombia, donde la tasa de desempleo alcanzó el 11,7 por ciento en febrero de 2024 según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), miles de personas han recurrido a la oración a Santa Isabel de Hungría para enfrentar la crisis económica, la falta de empleo y las dificultades financieras que afectan su calidad de vida. Esta santa, nacida en 1207 y que vivió apenas 24 años, se ha convertido en un símbolo de esperanza para una población mayoritariamente católica que busca fortaleza, protección y caminos abiertos mediante la fe, elevando también plegarias a figuras como San Marcos de León.
Santa Isabel de Hungría, hija del rey de Hungría y hermana del rey de Santa Eduwigis, se casó joven, fue fiel a su esposo e hijos, y tras perder a su marido en las Cruzadas, dedicó su vida a los pobres y enfermos, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís. La Arquidiócesis de Bogotá resalta que daba de comer cada día a 900 pobres en su castillo, convirtiéndola en un modelo de altruismo. En un contexto donde el desempleo es la principal preocupación nacional, los ciudadanos combinan la búsqueda de trabajos formales e informales, préstamos y la devoción religiosa, recurriendo a santos como ejemplos de donación hacia los vulnerables.
La fe como refugio en tiempos de tribulación
La oración a San Marcos de León, por su parte, pide amansar corazones, alejar el daño y brindar paz, justicia y caminos abiertos, complementando la intercesión de Santa Isabel en medio de la incertidumbre laboral. El Papa Francisco ha enfatizado el poder transformador de la oración en momentos difíciles, mientras la Iglesia Católica promueve estas devociones como fuente de resiliencia espiritual.
«Una oración perseverante produce una transformación progresiva, hace fuertes en los períodos de tribulación.»
Papa Francisco, citado por Opus Dei
«La Iglesia Católica ha visto en ella un modelo admirable de donación completa de sus bienes y de su vida entera a favor de los pobres y de los enfermos. Daba de comer cada día a 900 pobres en el castillo.»
Arquidiócesis de Bogotá
Así, en Colombia, la fe católica se erige como un pilar ante el desempleo persistente, recordando que la perseverancia espiritual puede abrir puertas en la adversidad económica, inspirando a muchos a emular la generosidad de Santa Isabel de Hungría.















