Los colombianos que tengan previsto viajar a Estados Unidos, México o Canadá para asistir al Mundial de Fútbol 2026 se enfrentan a una disyuntiva electoral: no podrán votar en la segunda vuelta presidencial del domingo 21 de junio de ese año desde esos países, aunque hayan participado en la primera vuelta del 31 de mayo. La decisión de la segunda vuelta, que definirá al próximo presidente de Colombia para el período comprendido entre el 7 de agosto de 2026 y el 7 de agosto de 2030, enfrentará al abogado y dirigente político Abelardo de la Espriella con el senador Iván Cepeda Castro, los dos candidatos más votados en la primera ronda. La coincidencia entre el calendario electoral colombiano y la Copa del Mundo, que cada cuatro años sitúa la fase de grupos del torneo exactamente el mismo día de la segunda vuelta, deja a los aficionados que viajen como turistas sin posibilidad de ejercer su derecho al voto en el exterior.
La legislación electoral colombiana establece que los ciudadanos deben sufragar exclusivamente en el puesto de votación donde tienen inscrita su cédula. En el caso de los colombianos en el exterior, solo aquellos que hayan registrado su residencia electoral en un consulado o lugar específico fuera del país pueden votar desde allí. No existe ningún mecanismo de voto remoto, ni inscripción extraordinaria por turismo o viaje temporal. Esto significa que los aficionados que planeen asistir a los partidos del Mundial en ciudades como Miami, Atlanta, Los Ángeles, Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Toronto o Vancouver no podrán trasladar temporalmente su puesto de votación ni habilitar una sede consular alternativa. En contraste, los 1.414.661 colombianos que están registrados como residentes permanentes en el exterior sí podrán votar desde los consulados de su lugar de residencia habitual, siempre que hayan cumplido con el proceso de inscripción previa.
Un dilema entre el fútbol y las urnas
La situación genera un dilema práctico para los miles de colombianos que sueñan con presenciar en vivo la Copa del Mundo, cuya fase de grupos se disputará precisamente el 21 de junio de 2026, una jornada determinante para la clasificación de las selecciones. La experiencia de elecciones anteriores muestra que, dentro de Colombia, la mayoría de los ciudadanos suele votar antes o después de los partidos, sin que el fútbol interfiera de manera significativa en la participación electoral. Sin embargo, el problema se concentra en quienes viajen al exterior: deberán escoger entre permanecer en el país para acudir a las urnas o asistir al evento deportivo. La normativa actual no contempla ninguna excepción para turistas ni habilita mecanismos especiales que permitan sufragar desde los países anfitriones, pese a que Estados Unidos, México y Canadá concentrarán durante esas semanas a una importante comunidad temporal de colombianos. La decisión de la segunda vuelta, que definirá el rumbo del país para el próximo cuatrienio, añade una capa adicional de trascendencia a esta encrucijada para los aficionados al fútbol que no quieran perderse ni la fiesta del Mundial ni su derecho al voto.












