La mañana del martes 26 de mayo de 2026, un comerciante fue asesinado a balazos dentro del establecimiento Fruvcampo, ubicado en la carrera 59 con calle 130A-32 del barrio Ciudad Jardín Norte, localidad de Suba, en Bogotá. El crimen, que según las autoridades tendría vínculos con un atentado sicarial previo contra el empresario cárnico Yahir Ruiz Rojas, ocurrió cuando un hombre armado ingresó al local, disparó repetidamente contra la víctima y huyó del lugar. La víctima, identificada por fuentes de Caracol Radio como un familiar de Ruiz Rojas, murió en el sitio, generando pánico entre trabajadores, clientes y residentes del sector, mientras el cuerpo quedó tendido en el andén frente al fruver.
Este homicidio se da apenas un mes y medio después del atentado contra Yahir Ruiz Rojas, propietario de Carnes Frigomontreal, ocurrido el 13 de abril de 2026 en el barrio Barrancas, localidad de Usaquén. En aquella ocasión, al menos tres hombres armados actuaron de manera coordinada: uno disparó directamente al empresario mientras este descendía de su vehículo blindado, mientras los otros cubrían la operación. El ataque dejó seis personas heridas, entre ellas un menor de ocho años, y tanto Ruiz Rojas como uno de los presuntos agresores requirieron intervención quirúrgica. Las cámaras de seguridad de la zona permitieron reconstruir la dinámica del hecho y las rutas de escape de los atacantes.
Disputas familiares y altas sumas de dinero tras las pistas
La investigación preliminar, según señalaron fuentes oficiales, apunta a que ambos hechos estarían conectados por disputas familiares asociadas a altas sumas de dinero presuntamente aseguradas mediante seguros. Yahir Ruiz Rojas manejaba ingresos cercanos a los mil millones de pesos, y los pesquisas se han centrado en su entorno personal, financiero y comercial para esclarecer los móviles. Tras el asesinato en Suba, unidades de la Policía Metropolitana y criminalística de la Sijín realizaron inspección técnica y recolección de pruebas en la escena, mientras continúa la búsqueda de los responsables.
La comunidad de Ciudad Jardín Norte quedó consternada por la violencia que irrumpió en un establecimiento de venta de frutas y verduras, habitual punto de encuentro vecinal. Las autoridades no han descartado nuevas líneas de investigación y mantienen hermetismo sobre la identidad de la víctima a la espera de notificar a sus familiares. El caso suma un nuevo episodio a la ola de sicariato que golpea a Bogotá, donde los ajustes de cuentas y los conflictos económicos siguen cobrando vidas en pleno espacio público.












