Comerciante de Corabastos, Bogotá, relata inicios laborales de Yeison Jiménez en 2008

Compartir en redes sociales

Néstor Sánchez, comerciante y dueño de un local de aguacates en la plaza de Corabastos en Bogotá, recordó con emotividad a Yeison Jiménez, el cantante de música popular oriundo de Manzanares, Caldas, como una persona intachable y sencilla que conquistó corazones en Colombia. Sánchez conoció a Jiménez en 2008, cuando el joven llegó a la capital para ayudar a su madre y pidió trabajo en su negocio, iniciando así una relación que trascendió lo laboral y se convirtió en un lazo familiar, marcado por el apoyo incondicional del comerciante a la pasión musical del artista, quien falleció trágicamente el 10 de enero de 2026 en un accidente aéreo cuando regresaba en avioneta de una presentación en Nariño.

Jiménez, que acababa de celebrar su cumpleaños número 26 montando a caballo junto a Sánchez y sus allegados, comenzó sus labores en Corabastos empapelando guacales y seleccionando aguacates, pero su irrefrenable gusto por la música lo distraía constantemente. Cantaba a todo momento, incluso apagando la música en eventos para subirse a improvisar, sacando su cachuchita para que los presentes le echaran plata. Esta pasión llevó a un despido temporal por parte de Sánchez, quien le advirtió que no le servía si no prestaba atención al negocio, aunque el joven insistió en quedarse prometiendo no descuidar las tareas.

El apoyo inquebrantable de Sánchez en los inicios artísticos

A pesar de las dificultades, Sánchez siempre creyó en el talento de Jiménez y lo presentó en varias verbenas de la colonia antioqueña en Bogotá, subiéndolo al escenario incluso cuando el público inicialmente no respondía con entusiasmo. Los comerciantes del lugar llegaron a prohibir estas presentaciones por las reacciones adversas, pero el dueño del local de aguacates lo respaldaba diciéndole que se animara porque su voz era buena. Este vínculo se extendió a la familia del cantante, con quien Sánchez forjó una amistad profunda, considerando a la mamá, los hermanos y el papá como parte de su propia familia.

«Era una persona intachable y sencilla. Él llegó y me pidió trabajo, le dije: ‘¿Usted qué sabe hacer?’ y me respondió: ‘Lo que me ponga a hacer’.»

Néstor Sánchez, comerciante y dueño de local en Corabastos

Jiménez, generoso como pocos, regresaba frecuentemente a Corabastos con whisky para compartirlo con sus excompañeros de trabajo, demostrando su humildad pese al éxito. En su último encuentro con Sánchez, tras la presentación en Nariño, el cantante recibió un consejo clave: invertir en finca raíz. La noticia de su muerte llegó a Sánchez a través de un amigo caballista, dejando un vacío como el de perder a un familiar, en un relato compartido con W Radio que resalta el impacto del accidente aéreo en quienes lo conocieron desde sus humildes comienzos.

«Yo lo eché del trabajo porque él se mantenía cantando a todo momento y no le paraba bolas al negocio. Yo le dije: si usted sigue así, no me sirve su trabajo. Llegó el momento en que le dije ‘no me sirve’. Yo sí le tenía fe. Es más, yo lo presenté en varias partes, nosotros teníamos una colonia de Antioquia y un día lo subí al escenario que la gente casi no quería (…) yo era el que lo apoyaba, (le decía) ‘súbase, preséntese, que la voz suya es buena’. Para mí fue una persona intachable y sencilla, para toda Colombia era muy querido.»

Néstor Sánchez, comerciante y dueño de local en Corabastos

Este testimonio, respaldado por imágenes del Instagram oficial de Yeison Jiménez, subraya el legado de un artista que pasó de empapelar guacales en Corabastos a llenar escenarios nacionales, dejando una huella imborrable en Manzanares y en todos los que, como Néstor Sánchez, fueron testigos de su ascenso desde 2008 hasta su partida prematura.

Sigue leyendo