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¿Cómo va Manizales después de dos años y siete meses de la actual administración ?

Por SIMÓN RAMÍREZ GONZÁLEZ

Hay una realidad que pocas veces se menciona cuando hablamos de gobiernos locales: las ciudades no empiezan de cero cada cuatro años.

Cada alcalde recibe una ciudad con fortalezas, problemas, obras inconclusas, decisiones acertadas y también errores heredados. Por eso, hacer un balance serio exige mirar no solo lo que se ha hecho, sino también desde dónde se comenzó.

Después de dos años y siete meses de la actual administración, creo que ya es posible responder una pregunta que muchos manizaleños se hacen:

¿Cómo va realmente Manizales?

Responderla exige dejar de lado tanto el fanatismo como la oposición automática.

Porque gobernar no consiste en prometer.

Consiste en ejecutar.

Manizales hoy supera los 450.000 habitantes y continúa siendo una de las ciudades con mejores indicadores de calidad de vida del país. La más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana de Manizales Cómo Vamos reveló que el 91 % de los ciudadanos se siente satisfecho de vivir en la ciudad, el 85 % se siente orgulloso de ella y que Manizales ocupa el segundo lugar entre las ciudades del país donde más personas consideran que las cosas van por buen camino. Son cifras que no pertenecen a un gobierno en particular; pertenecen a una ciudad que ha sabido construir fortalezas a lo largo del tiempo.

Pero precisamente por eso, gobernar Manizales implica una enorme responsabilidad.

La administración de Jorge Eduardo Rojas recibió una ciudad con desafíos importantes.

Una movilidad que reclamaba soluciones urgentes. Una confianza de los ciudadanos en las instituciones que necesitaba recuperarse. Y la obligación de devolverle a Manizales la capacidad de ejecutar grandes proyectos.

Dos años y siete meses después, los resultados empiezan a ser visibles.

La ciudad hoy cuenta con la Línea 3 del Cable Aéreo, una obra que durante años parecía imposible y que terminó convirtiéndose en una realidad para miles de ciudadanos. Se entregó el Intercambiador Vial de Los Cedros, se renovó el Bosque Popular El Prado, se transformó el Bulevar de Chipre, se recuperó el Bulevar de San Jorge y se intervino el Parque de La Enea, demostrando una apuesta decidida por recuperar el espacio público y mejorar la calidad urbana.

Pero quizá el mayor mensaje no está únicamente en las obras terminadas. Está en las que hoy avanzan:

El Paseo de La Estrella, la Casa de la Cultura de Palogrande, la doble calzada del Sena, el Parque Metropolitano y el recreodeportivo de La Linda muestran una ciudad que continúa construyéndose.

Y a ello se suman proyectos que empiezan a tomar forma, como el intercambiador vial de La Francia, el Paseo de La Sultana, el Parque de Baja Suiza, el recreodeportivo de San José y los CISCO de La Carola y Las Américas, inversiones que hablan de una administración que decidió apostarle a la infraestructura como herramienta para transformar la ciudad.

Algunos dirán que construir obras no lo es todo. Pero tampoco podemos desconocer que una ciudad progresa cuando ejecuta.

Ninguna política pública puede sostenerse sin infraestructura. No es posible hablar de deporte, cultura, integración comunitaria o programas sociales si la ciudad no cuenta con escenarios donde esas iniciativas puedan desarrollarse.

Cada parque recuperado significa más espacio para las familias.

Cada escenario deportivo representa una oportunidad para nuestros jóvenes.

Cada vía construida mejora la competitividad.

Cada obra terminada fortalece la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

Los mismos estudios de percepción muestran, además, que el 25 % de los ciudadanos considera que hoy sus desplazamientos toman menos tiempo que en la administración anterior, un indicador que refleja avances en movilidad, aunque todavía existan retos importantes.

Por supuesto, siempre habrá desafíos.

Estoy convencido de que Manizales debe seguir fortaleciendo su apuesta por la salud mental, consolidar aún más su seguridad y continuar generando oportunidades para que nuestros jóvenes encuentren aquí un proyecto de vida y no tengan que buscarlo en otras ciudades.

Pero una cosa es reconocer los retos. Y otra muy distinta desconocer los avances.

En política hemos caído en la costumbre de creer que reconocer un acierto es hacer propaganda y señalar un error es hacer oposición.

Yo no comparto esa visión.

Creo que la honestidad intelectual consiste en reconocer ambas cosas.

Después de dos años y siete meses, mi conclusión es sencilla:
Manizales tiene una administración que ha demostrado capacidad de gestión, ejecución y visión de ciudad. Y eso merece ser reconocido. Porque los gobiernos pasan. Las discusiones políticas también.

Lo que permanece son las decisiones que transforman la vida de las personas.

Y, al final, serán los ciudadanos —y no los discursos— quienes juzguen si las obras ejecutadas durante estos años ayudaron a construir una mejor Manizales.

Fuentes consultadas

• Manizales Cómo Vamos – Encuesta de Percepción Ciudadana 2024 e Informe de Calidad de Vida.
• Centro de Información – Alcaldía de Manizales.
• DANE.
• Informes oficiales de gestión de la Alcaldía de Manizales.

*Abogado – Servidor Público – Profesor – Columnista de Opinión

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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