El Benfica se clasificó a las semifinales de la Allianz Cup tras imponerse 4-1 al Gil Vicente en el Estadio Da Luz la noche del jueves 29 de octubre de 2026, en un partido que quedará marcado por la polémica extradeportiva que rodeó la habilitación del delantero colombiano Jhon Jáder Durán. El atacante, quien fue expulsado en el anterior compromiso ante Santa Clara en las Azores, vio suspendida provisionalmente su sanción por parte del Consejo de Disciplina de la Federación Portuguesa de Fútbol apenas horas antes del pitazo inicial, lo que le permitió ser titular y disputar 84 minutos en los que además de anotar un gol, registró cinco remates, dos pases clave y ganó cinco de nueve duelos disputados.
El ambiente en el recinto lisboeta estaba cargado de tensión desde antes del saque inicial. Mientras el Benfica celebraba la resolución que le permitía contar con su delantero estrella, el Gil Vicente manifestaba su total inconformismo. El entrenador de la visita, Luís Pinto, no ocultó su malestar en rueda de prensa al afirmar que “el partido empezó a jugarse fuera del campo. Ganó quien tenía que ganar, quien querían que ganara”. Las declaraciones del técnico reflejaron un sentir generalizado en el banquillo visitante, que consideró que la decisión del Consejo de Disciplina benefició de manera directa al cuadro local.
El gol de Durán y la respuesta en el campo
Dentro del terreno de juego, el colombiano respondió a la confianza depositada por su entrenador Marco Silva, quien aseguró que “sabíamos que habría una reunión y sabíamos que el jugador no había hecho nada. Tenemos su palabra, las imágenes y el informe, que también lo confirmaba”. Durán, que compartió la delantera con Pavlidis y Anisio Cabral, marcó el gol que desató la euforia en las gradas y que fue calificado por el diario A Bola como un “golazo delicioso”, aunque la misma publicación señaló que “perdió duelos con Buatu y estuvo lejos de ofrecer lo mismo que Pavlidis cuando le llegaban los pases”. Por su parte, Record tituló su edición del viernes “Durán responde en el lenguaje del gol” y destacó que “ayer volvió a haber baile después de otro gol de Jhon Durán”.
Marco Silva, entrenador del Benfica, defendió la actuación de su equipo y calificó la victoria como “totalmente justa”, explicando que el equipo creció tras un inicio equilibrado y que la dinámica ofensiva fue determinante para superar a un rival que también tuvo sus ocasiones. “Si el jugador no debía haber sido expulsado, el Benfica no puede quedarse callado”, sentenció el técnico, justificando la batalla legal emprendida por el club para revertir la sanción de Durán.
La protesta de Gil Vicente y el caso Espigares
El malestar del Gil Vicente no se limitó al resultado ni a la actuación arbitral. Luís Pinto aprovechó la conferencia posterior al partido para lanzar un reclamo directo a las autoridades: “Quiero ver si la semana que viene liberan a Espi para que pueda jugar contra Vitória, como hicieron hoy a última hora antes del partido”. El entrenador se refería a su jugador Espigares, quien fue expulsado durante el encuentro en el Estadio Da Luz, y pidió el mismo tratamiento que recibió el colombiano del Benfica. “Aunque las imágenes no estén tan en primer plano como deberían para restablecer la verdad deportiva, no es motivo de expulsión”, argumentó Pinto.
“Tenemos el fútbol que queremos tener. Tenemos la fase final que quieren tener. Donde hay humo, hay fuego, y no vale la pena”.
Luís Pinto, entrenador del Gil Vicente
Pese a las protestas, el entrenador del Gil Vicente reconoció la superioridad del Benfica sobre el terreno de juego, describiéndolo como un equipo “muy bien trabajado” y con una “dinámica ofensiva muy difícil de contrarrestar”. El marcador final de 4-1 no dejó espacio a dudas sobre quién mereció el pase a la siguiente ronda, donde los dirigidos por Marco Silva se medirán ante el FC Porto en las semifinales de la competición. Por su parte, el Gil Vicente deberá centrar su atención en su próximo compromiso liguero ante el Vitória, para el cual espera que la polémica habilitación de Durán siente un precedente que pueda beneficiar a su propio jugador expulsado.










