Durante las sesiones extraordinarias del Concejo Municipal de Valledupar, el concejal Jorge Luis Arzuaga encendió el debate al calificar a la capital del Cesar como “una ciudad de corronchos”, en medio de una discusión sobre el sistema de fotodetecciones y el control de tránsito. El concejal, en una intervención que generó controversia en el recinto y posteriormente en redes sociales, señaló que la ciudad no ha logrado superar una época de desorden y anarquía, y que las autoridades han fallado en la aplicación de las normas viales.
Arzuaga fue especialmente crítico con el comportamiento de los motociclistas en la ciudad, asegurando que en Valledupar no hay ley ni autoridad que los controle. “En esta ciudad no hay Dios ni ley”, afirmó durante su intervención, al tiempo que cuestionó la permisividad con la que algunos conductores de motocicletas transitan con exceso de pasajeros. “Somos la primera ciudad del país que tenemos trenes urbanos para el transporte público de gente. Aquí las motocicletas cargan cinco, cuatro y hasta seis personas y pasan delante de los agentes de tránsito sin ningún problema”, detalló, generando un fuerte cruce de opiniones entre los asistentes.
Críticas al sistema de fotodetecciones y propuestas de control
En su intervención, el concejal no solo apuntó contra el desorden en las vías, sino que también cuestionó duramente el sistema de fotodetecciones que opera en Valledupar, al que calificó como una herramienta que “persigue” a los conductores de vehículos de cuatro ruedas, mientras que los infractores en motocicleta quedan impunes. Según Arzuaga, el sistema carece de un enfoque pedagógico y solo sirve para “enriquecer” a la empresa concesionaria encargada de su operación. “En Valledupar nos gobiernan unos huevones”, sentenció, en una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales. Ante la falta de control, el concejal propuso medidas drásticas como la inmovilización de motocicletas y el uso de camabajas para retirar de circulación los vehículos reincidentes, con el objetivo de imponer orden en las calles.
La discusión trascendió el Concejo y se convirtió en tendencia en las plataformas digitales, donde las reacciones estuvieron divididas. Mientras algunos ciudadanos respaldaron las críticas del concejal, señalando que “la ciudad se ha vuelto un desorden total con invasión del espacio público”, otros usuarios pusieron en duda la coherencia de su discurso, recordando que varios concejales, incluido Arzuaga, aprobaron en su momento la concesión de las fotodetecciones que ahora critican. “Quiere plata el concejal”, escribió un usuario, mientras que otro comentó: “Eso es mentiras que llevan 5 y 6, no más llevo 4”, en relación a la cantidad de pasajeros en motocicletas que denunció el cabildante. La polémica deja en evidencia la creciente tensión entre los distintos actores políticos y la ciudadanía en Valledupar, en medio de un debate que promete seguir generando controversia.










