Concejal denuncia que policía dio descargas con táser a hombre esposado en estación de Cazucá

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El concejal de Bogotá Jairo Avellaneda denunció este martes que Donovan Balanta Paz, un farmacéutico de 34 años, recibió varias descargas eléctricas con un dispositivo táser mientras se encontraba esposado y bajo custodia dentro de la Estación de Policía de Cazucá, en el límite entre Bogotá y Soacha. Según la denuncia, el hombre permaneció cerca de 20 minutos pidiendo atención médica sin recibirla, y solo fue trasladado a un hospital cuando perdió el conocimiento. Balanta falleció posteriormente en el Hospital Cardiovascular de Soacha por una arritmia cardíaca.

Los hechos ocurrieron el domingo 20 de septiembre de 2020 en el barrio Caracolí, en la localidad de Ciudad Bolívar, sur de Bogotá. La intervención policial se originó por un reporte de una discusión entre vecinos, pero la familia de la víctima sostiene que Donovan Balanta no estaba involucrado en la riña original y que fue confundido por los uniformados. Según el expediente del caso, Balanta lanzó un objeto y huyó, siendo interceptado en una calle inclinada donde, ya esposado, recibió golpes con puños y patadas en la cabeza y el abdomen, así como descargas eléctricas durante la captura.

Descargas dentro de la estación y amenazas racistas

La investigación citada por el concejal Avellaneda indica que, una vez dentro de la Estación de Cazucá, Balanta recibió al menos tres descargas eléctricas adicionales mientras permanecía esposado y reducido. “¿Cómo es posible que un joven esposado, reducido y bajo custodia policial siga recibiendo descargas eléctricas dentro de una estación de Policía?”, cuestionó Avellaneda, quien agregó que “la Policía tenía la obligación de proteger su vida, no de ponerla en mayor riesgo”. El concejal también señaló que el hombre pedía atención médica de forma reiterada y que “solo decidieron trasladarlo cuando perdió el conocimiento”.

“¿Cómo es posible que un joven esposado, reducido y bajo custodia policial siga recibiendo descargas eléctricas dentro de una estación de Policía?”

Jairo Avellaneda, concejal de Bogotá

El expediente del caso revela además que uno de los uniformados habría proferido comentarios racistas y amenazado de muerte a la víctima. Según la investigación, el agente habría dicho: “Le voy a pegar dos tiros. Estoy acostumbrado a matar negros guerrilleros en el Chocó”. Esta declaración ha llevado a la Fiscalía a adelantar el caso con un enfoque diferencial por la condición étnico-racial de Balanta, quien era afrodescendiente.

Capturas y suspensiones de los uniformados

La denuncia del concejal se conoció el mismo día en que se ejecutaron las órdenes de captura contra cuatro policías involucrados en el caso: un mayor, un subintendente y dos patrulleros, todos capturados en los municipios de Soacha y Barbosa, Santander, por el CTI y la Sijin. El abogado de la familia, Alí Bantú Ashanti, confirmó que un quinto uniformado está pendiente de captura y que “los demás policías que participaron en este acto no están exentos de que pronto también se emitan órdenes de captura”. La Policía Metropolitana de Bogotá, por su parte, ya había anunciado el 23 de septiembre la suspensión temporal de siete uniformados mientras se adelantaban las investigaciones.

“Como colectivo Justicia Racial, exigimos justicia pronta, oportuna, sin dilaciones. No vamos a permitir que este caso quede impune”

Alí Bantú Ashanti, abogado de la familia

Los detalles de la detención y la muerte

La secuencia de los hechos, según el expediente judicial, comenzó alrededor de las 2:15 de la tarde del 20 de septiembre. Una discusión entre vecinos frente a una vivienda en Caracolí involucró a Elisair Guerrero, José Luis Guerrero, Ana Ruth Tovar Paz y Julieth Balanta. Uniformados de la Estación de Cazucá acudieron al lugar y, según la versión de la familia, uno de los agentes hizo comentarios racistas que generaron un reclamo de Elisair Guerrero. En respuesta, el policía solicitó apoyo reportando una riña. José Luis Guerrero fue detenido tras recibir tres descargas con táser en la espalda cuando los agentes movieron su motocicleta. Fue entonces cuando Donovan Balanta apareció en medio del operativo, lanzó un objeto y emprendió la huida. Fue alcanzado en una calle inclinada, donde recibió golpes, patadas y descargas eléctricas ya esposado. Posteriormente fue trasladado en un vehículo del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) a la Estación de Cazucá. Allí, según la investigación, recibió tres descargas adicionales y permaneció unos 20 minutos tendido en el piso pidiendo auxilio. Solo cuando perdió el conocimiento fue llevado al hospital, donde se reportó su muerte por arritmia cardíaca.

La madre de la víctima, Marleny Paz, ha exigido justicia y ha rechazado la versión oficial de los hechos. El abogado Alí Bantú Ashanti afirmó que la Fiscalía ya trabaja con enfoque diferencial étnico-racial y que esperan que las investigaciones avancen sin dilaciones. “No vamos a permitir que este caso quede impune”, sentenció.

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